Bobby Driscoll: “Me llevaron en bandeja de plata y luego me tiraron a la basura”.

agosto 02, 2021 Jon Alonso 0 Comments





Ser actor o actriz, no es una profesión sencilla. El camino puede ser más duro  y pringoso que contar tu propia infancia como si te estuvieran contando la niñez de Kierkegaard. Todavía hay para quienes —insisto— creen que  elaborar una autobiografía en forma de ficción puede ser una forma de expresar el drama que ya vivían en su propia vida, en forma de tragedia culinaria, de la misma forma que el repostero le añade, un relativo artificio del empolvado glasé, a un bizcocho. Obviamente, no es fácil, pero serlo de niño, es un juego de pelota completamente diferente. El mundo del espectáculo siempre ha sido feroz y ha estado lleno de una inmensa cantidad de presión y estrés. Las celebridades tienen —una relativa vida madura— llena de éxitos y fracasos en forma de rupturas todo el tiempo. Empero, parece que las estrellas infantiles están en la zona de riesgo donde el despeñadero, deja pocas concesiones de agarre a un risco. La caída al vacío; solo la superan algunos privilegiados. Hablamos de espacios difíciles y de tocar fondo, sin posibilidad de perdón en un futuro inmediato. Teniendo en cuenta los eventos de las estrellas infantiles del pasado, no es ningún secreto, el hecho de sus pasajes infernales. Regresan para ganar y mantener una profesión o para hacer frente a la pérdida. Algunas estrellas continúan teniendo carreras, desde sus infancia y con en la sexta década de su vida, sigue siendo una persona tremendamente exitosas, cabales y muy preparadas. Ahí, tenemos, el caso que nos llena de orgullo, de la maravillosa  actriz y directora Jodie Foster. Sin embargo, no todos tienen la misma suerte. La tendencia típica para ellos parece ser que una vez que han crecido o su programa termina, están atrapados en ese papel. Un grandísimo ejemplo lo tenemos en España, Utiel, provincia de Valencia: Joselito fue uno de los grandes niños prodigio de este país. De origen, andaluz, muy humilde, cantaba por unas cuantas monedas hasta que lo lanzaron al estrellato. Su triunfo le pasaría factura años después. El intérprete de “El pequeño ruiseñor” llegó a confesar; que se arrepentía de la infancia que vivió y que había tenido pensamientos suicidas. Tiene toda la lógica del mundo, la dictadura de Franco explotó su figura hasta límites insospechados; se aplicaron pócimas y mezclas hormonales para retrasarle la pubertad. En 1991 fue condenado a 5 años de prisión por posesión de cocaína. Otro caso que conmocionó a la opinión pública fue el del actor Brad Renfro, un joven que prometía convertirse en una gran estrella tras su debut, en 1994. En el  film “El cliente” al lado de Susan Sarandon y bajo la batuta del desaparecido Joel Schumacher deslumbró a la crítica, compañeros y equipo técnico de rodaje. Y quien, termina disfrutando con tu trabajo, el público. En unos pocos años estaba en la lista de personas más importantes con menos de 30 años de la revista People, y con mayores expectativas de ser un actor a marcar época. El tramo final de su carrera se ensombreció por el constante abuso de sustancias ilegales. El bueno de Brad Renfro terminó muerto, en su apartamento —completamente sólo— en Los Ángeles 2008. La oficina del forense declaro que el fallecido había sufrido una sobredosis de heroína y morfina. ¡Y cómo, nó podía ser de otra manera… Ya que vamos a hablar alto y claro de ese tipo tan turbio y su imperio de estrellas y juguetes rotos, llamado, The Disney Channel! Qué a Uds., y sus hijos les puede parecer, un sitio, dónde todo eran sonrisas y alegría en el mundo del ínclito y difunto Walt Disney. Cientos de historias animadas, protagonizadas por personajes que todos recordamos y frases que marcaron un antes y un después en la infancia de millones de niños. Los parques de atracciones construidos se presentaban como un lugar de ensueño en el que las familias americanas podían pasar el día, alejados de la ciudad y sus problemas. Disney Studios ha hecho todo lo posible para mantener sus estándares y su reputación familiar. Desde el primer día, siempre han esperado que sus estrellas actúen y se comporten, de cierta manera, para defender ese canon de imagen idílica de su castillo de los sueños de todo niño-a. No me malinterpreten, nos encanta Disney y el cabrón de Walt y todas sus creaciones. Bueno, no todas. Hemos crecido con muchas de sus  películas. Todavía por las noches, queremos llegar a Neverland. A la gran aventura animada, del fascinante "Peter Pan". Sin embargo,  hemos  aprendido que a veces hay algunas historias trágicas detrás de la magia. El Peter Pan que conocimos de primera época tenía la voz de Bobby Driscoll, quien era un actor infantil y también, la primera estrella de cine de acción real de Walt Disney. Desafortunadamente, la vida de Driscoll fue todo lo que Uds., le quieran llamar; menos un cuento de hadas y, en cambio, encarna las consecuencias y las dificultades que a veces pueden surgir de la dura realidad del centro de atención. Robert Cletus Driscoll nació el 3 de marzo de 1937 en Cedar Rapids (Iowa) y era hijo único. Su padre, Cletus, era vendedor de aislamientos y su madre, Isabelle, fue maestra de escuela. Eran una familia religiosa que asistía a la iglesia todos los domingos y el tío de Driscoll era un ministro bautista. La familia se mudó a Des Moines y luego a Los Ángeles, California en 1943. El padre de Driscoll sufría la patología pulmonar (asbestosis/amiantosis) debido a su trabajo con asbesto y su médico le aconsejó que se mudara. Una vez que llegaron a Los Ángeles, muchos alentaron a los padres de Driscoll a que lo llevaran a actuar. El hijo de su barbero le consiguió a Driscoll una audición para una pequeña parte del drama familiar de MGM, "Lost Angel" (1943), protagonizada por Margaret O’Brien. Driscoll, de cinco años, notó una maqueta de barco y preguntó dónde estaba el agua. El director quedó impresionado con la curiosidad y la inteligencia del niño y lo eligió entre otros cuarenta que habían quedado finalistas para el casting.

 

 



Aquel debut en pantalla, de apenas dos minutos, llevó a Driscoll a conseguir un papel en el drama de la Segunda Guerra Mundial de 1944 de 20th Century Fox, "The Fighting Sullivans", como el hermano menor de Sullivan, Al Sullivan. La gente empezó a notar la capacidad natural de actuación de Driscoll y su talento para memorizar líneas. Se hizo conocido como “el pequeño maravilla" ganando papeles en "Sunday Dinner For a Soldier", "The Big Bonanza" (1944) y "So Goes My Love" (1946). Driscoll se convirtió en el primer actor contratado por Walt Disney para interpretar al personaje principal en "Song of the South" (1946), coprotagonizada por la actriz infantil Luana Patten. La película convirtió a Driscoll y Patten en estrellas y la prensa la apodó como el "Equipo de Sweetheart" de Walt Disney. Driscoll y Patten protagonizaron juntos otra vez en "So Dear To My Heart"1948 de Disney  y en "Pecos Bill" (1948) con Roy Rogers and the Sons of the Pioneers. En 1948, Disney "prestó" Driscoll a RKO Studios para interpretar al hijo en pantalla de Eddie Cantor en la comedia musical "If You Knew Susie" (1948) y protagonizar "The Window" (1949). Howard Hughes, propietario de RKO Studios en ese momento, se encontraron la película, "The Window", descompuesta para su estreno y pensaron que Driscoll no era un gran actor. La película finalmente se estrenó en 1949 y fue un gran éxito, lo que le valió al estudio un múltiplo del costo de producción de la película. Ganó un una millonada, que a día de hoy, seria dinero suficiente para dejar contenta a una producción de Marvel a día de hoy. Driscoll recibió una serie de críticas positivas de su actuación por parte de los críticos de cine. Algo que hizo en el ingrato y complejo Hughes tragarse cada una sus propias y despectivas palabras. “La fuerza sorprendente y el impacto aterrador de este melodrama de RKO se deben principalmente a la brillante actuación de Bobby, ya que todo el efecto se habría perdido si hubiera alguna sospecha de duda sobre la credibilidad de este personaje fundamental. "La ventana" es la imagen de Bobby Driscoll, no se equivoque al respecto”. Azuzaba al millonario en su crítica el  The New York Times. Apenas, con tan sólo, 12 años, Driscoll ganó un premio especial de la Academia Juvenil por "So Dear To My Heart" y "The Window" como Mejor Actor Juvenil de 1949. Driscoll regresó a Disney y fue elegido como Jim Hawkins en "Treasure Island" con El actor británico, Robert Newton, como Long John Silver. Mientras filmaba en el Reino Unido, Driscoll, tuvo serios problemas de carácter burocrático con inmigración. Ya que, inspección laboral, descubrió que no tenía un permiso de trabajo británico. Se le ordenó que abandonara el país en seis días, por lo que el equipo tuvo que filmar rápidamente todas las escenas y primeros planos de Driscoll antes de que se viera obligado a irse. El incidente provocó que la familia de Driscoll y Disney Studios fueran multados en gran medida. La primera película de acción en vivo de Disney fue un éxito de taquilla y Driscoll pronto estuvo en discusión para varios proyectos futuros con Disney, pero ninguno de ellos se materializó. Según las memorias del director Byron Haskin: “Driscoll, se hallaba en conversaciones de ser elegido como el nuevo Tom Sawyer tenía la edad perfecta para el papel. Debido a la disputa de la propiedad de los derechos de la historia, con el acabado final y el magnate David O. Selznick, quien había producido con su productora personal, Las aventuras de Tom Sawyer”en (1938)”. Disney finalmente tuvo que cancelar todo el proyecto. También se suponía que Driscoll interpretaría a un joven seguidor de Robin Hood en la versión de acción en vivo protagonizada junto a Robert Newton, de nuevo, como Frailey Tuck. Disney quería filmarlo en el Reino Unido.  Pero, debido al incidente del permiso de trabajo de Driscoll no pudieron regresar para la producción. El segundo contrato a largo plazo de Driscoll con Disney le permitió ser "prestado" a Horizon Pictures para un doble papel en "When I Grow Up". Solicitado, expresamente, por el guionista y director Michael Kanim. Interpretó a un niño enfermo, con mucha imaginación y poco cariño de su familia. Finalmente, contrae fiebre tifoidea. Poco después, apareció en el primer especial navideño de Walt Disney, "Una hora en el país de las maravillas", en 1951 y prestó su voz a Goofy Jr. en los cortos de dibujos animados de Disney. A Driscoll le resultó difícil conseguir papeles serios en el cine porque todo el mundo lo veía como el actor infantil con la marca de agua Disney. Hizo algunas series de televisión especiales centradas en las estrellas de gran renombre, como Loretta Young, Gloria Swanson o Jane Wyman. BD, también actuó en varios programas de radio y transmisiones especiales. Fue elegido en una encuesta nacional como el ganador del Milky Way Gold Star Award en 1954 por su trabajo con la televisión y la radio. Su último gran éxito fue "Peter Pan" (1953) y fue elegido junto a la actriz infantil "Little British Woman" de Disney, Kathyrn Beaumont. Driscoll no solo proporcionó la voz a Peter, sino que también fue el modelo de referencia para los animadores. Las expresiones faciales, los gestos y el comportamiento de Peter imitan increíblemente a los de Driscoll. Se sabía que Walt Disney tenía a Driscoll en alta adoración y esencialmente veía al joven como la versión viva de su juventud. Según la madre de Driscoll, su hijo tenía un gran amor por Walt Disney y siempre hacía lo que el director le decía que hiciera. Sin embargo, durante una reunión de proyectos después de la finalización de "Peter Pan", Disney admitió que ahora veía a Driscoll como el actor más adecuado para el papel de un joven matón en lugar de un protagonista simpático y adorable. El salario de Driscoll se elevó a $ 1,750 por semana, pero tenía muy poco trabajo en 1952 en comparación con su alto salario.

 



En marzo de 1953, una opción adicional de dos años que Driscoll había extendido en su contrato con Disney, que se habría mantenido en Disney hasta 1956, fue cancelada pocas semanas después del estreno en cines de "Peter Pan". El bueno de Bobby Driscoll aterrizó en la inquieta pubertad, que vino con una mala interpretación, ya que lo llevó a usar cucharones de maquillaje durante sus actuaciones. Esta fue la razón oficial proporcionada para la rescisión del contrato de Driscoll y todas sus conexiones con Walt Disney Studios. Sea cual sea la razón de su salida, del tinglado del tío Gilito Walt; el golpe fue tremendo para el joven actor. “Escuché el rumor que la manera en que se enteró es cuando intentó ingresar al estudio y le dijeron ‘no, ya no puedes ingresar más", afirma el actor Billy Gray (”The Day the Earth Stood Still), también una amistad de Driscoll “Él ni siquiera sabía que había sido despedido hasta que intentó entrar en el estudio. Después de abandonar Disney, los padres de Driscoll lo retiraron de la Hollywood Professional School, que educaba a niños actores, y lo inscribieron en una escuela pública como la Westwood University High School. Su calificación bajó estrepitosamente y muchas veces fue objeto de burlas debido a su carrera cinematográfica. "Los otros niños no me aceptaban. Me trataron como a un bicho raro apartado de ellos. Traté desesperadamente de formar parte de la pandilla. Cuando me rechazaron, me defendí, me volví beligerante y arrogante, y tuve miedo todo el tiempo”.Bobby Driscoll. Según afirmó Isabelle Driscoll, BD, reveló en una entrevista años después que comenzó a consumir drogas cuando tenía 17 años. Estaba usando todo lo que era posible y estaba disponible, pero principalmente heroína porque podía pagarla. La madre de Driscoll recuerda que su hijo siempre fue disciplinado antes de las drogas y que el mundo del espectáculo no fue donde estuvo expuesto por primera vez a los narcóticos. “Estaba muy bien supervisado por Disney. A la gente ni siquiera se le permitía usar una palabrota frente a él". Walt Disney ejercía un fuerte control sobre sus empleados, tanto que les prohibía dejarse bigote o barba. Se hizo amigo de los que su madre llamaba los "desvalidos" porque Driscoll sentía lástima por ellos. Estos desvalidos eran niños pobres y con problemas que tenían una influencia negativa en Driscoll. Su madre pensó que estaba cambiando, pero su padre lo descartó como una fase. A petición suya, los padres de Driscoll lo matricularon nuevamente en la Hollywood Professional School, donde se graduó en mayo de 1955. Un año después fue arrestado por primera vez por posesión de marihuana, pero los cargos fueron desestimados más tarde. Junto con la marihuana, también usaba coca, speed y heroína en ese momento. La madre de Driscoll describió a su hijo como una persona siempre activa que anhelaba constantemente la emoción. A menudo se preguntaba si eso pudo haber sido un factor en la caída de su hijo en las drogas. Bobby Driscoll viajó a México en diciembre de ese mismo año con su nueva novia, Marilyn Jean Rush, los cuales, decidieron fugarse para evitar las objeciones pertinentes, de sus padres. Terminaron teniendo un servicio formal en Los Ángeles un año después. Tuvieron un hijo y dos hijas. Bobby Driscoll comenzó a usar el nombre de Robert para marcar distancias con sus antiguos papeles de la infancia y pudo obtener papeles en dos programas de televisión, "M-Squad" y "The Silent Service". También consiguió, de algún modo, aquellos papeles que serían sus últimos papeles cinematográficos a una corta pero intensa  vida: en "The Scarlet Coat" (1955) y "The Party Crashers" (1958). Una vida que dejaba ese sinsabor del amargor de la hiele y la felicidad del merengue glasé. Su madre asevero:— "No quiero que pienses que era un niño perfecto, solo que era un chico muy normal". “No es cierto que la gente de Hollywood no quisiera ayudarlo. Cornell Wilde quería ayudarlo. Michael Kanin quería ayudarlo. Disney Studios cometió un error. No llamaron a Bobby para decirle que querían hablar con él”. A medida que Bobby iba perdiendo todo brillo con dulzor de antaño; los  Driscoll comenzaron a desmoronarse y acabaron separados. Isabelle dejó a Rush. Sin embargo, aún quedaba el triple salto mortal, circense en la carpa del trapecio sin red de amortiguación.  Bobby Driscoll fue arrestado, poco después, por alterar el orden público y asaltar con arma mortal (una pistola, que luego se comprobó que era de juguete), tras golpear con ella, a dos hombres que lo interrumpían mientras lavaba el auto de una novia. Posteriormente se retiraron los cargos. Driscoll y su esposa no pudieron enmendar su relación y terminaron divorciándose en 1960. Rush accedió, a la custodia de sus hijos, quienes se separaron de Driscoll y sus padres. Las últimas apariciones en televisión conocidas de Driscoll fueron pequeños papeles de personajes en "The Best of the Post" y "The Brothers Brannagan". En 1961, Driscoll fue acusado de asalto, robo, posesión de narcóticos y falsificación de cheques. Fue sentenciado como drogadicto al Centro de Rehabilitación de Narcóticos de la Institución de California en Chino, California. Después de su liberación en 1962, Driscoll no pudo encontrar ningún trabajo como actor. Trató de llevar una vida normal como vendedor en California, pero no duró. Isabelle Driscoll dixit: “Las drogas lo cambiaron. No se bañaba. Se le aflojaron los dientes. Tenía un coeficiente intelectual extremadamente alto, pero los narcóticos estaban dejando su cerebro torpe y olvidadizo". “Después de ir a la cárcel, sintió que todos estaban en su contra, no, lo dije mal, sintió que la gente lo señalaba con el dedo y pensaba que no se podía arriesgar con un adicto. De todos modos, no quería la ayuda de nadie, quería enderezarse. No me pidió dinero. De hecho, cuando trabajaba, siempre me mandaba algo”. En 1965, un año después de que expirara su libertad condicional, Driscoll dejó a todos y todo atrás y se mudó a Nueva York con la esperanza de renovar su carrera en el escenario. 




Se mantuvo en contacto con sus padres llamándolos de vez en cuando. Siempre les decía que se convertiría en un actor de éxito y se mantendría limpio de las drogas. Desafortunadamente, no tuvo éxito en ambos y desapareció. Su madre llamó al abogado de su hijo en California para preguntarle dónde estaba, pero su abogado tampoco sabía nada de Bobby. Decidió dejarlo lo suficientemente bien claro, en caso de que su hijo volviera a consumir drogas y no quisiera que la encontraran. Ella pensó que él la contactaría cuando quisiera. Driscoll había abandonado sus sueños de redención y se convirtió en parte de la comunidad artística de Greenwich Village de Andy Warhol conocida como The Factory. Driscoll comenzó a explorar sus otros talentos artísticos y comenzó a hacer collages y pinturas. Algunas de sus piezas fueron consideradas brillantes y sobresalientes por Warhol y la comunidad artística. Driscoll ofreció una última actuación en una película clandestina del cineasta experimental Piero Heliczer titulada "Dirt". Con sus fondos agotados, Driscoll se arruinó y dejó The Factory en 1968 desapareciendo en el subsuelo de Manhattan.  Una vez le comentó a un conocido: “Lo tenía todo. Trabajando constantemente con buenas obras. Luego comencé a invertir todo mi tiempo libre en mi brazo. No estoy muy seguro de por qué demonios comencé..."

 

Tesis sobre esta tragedia

 

Las razones de la caída en gracia varían. Según el historiador Marc Eliot, autor del controvertido libro “Walt Disney: Hollywood’s Dark Prince” (“Walt Disney: El príncipe oscuro de Hollywood”), el joven actor pudo haber sido la desafortunada víctima del poderoso magnate Howard Hughes - cuya vida fue adaptada a la pantalla grande por Martin Scorsese en el filme “El aviador” (2004), protagonizado por Leonardo DiCaprio. “Cuando Howard Hughes compró RKO, él, en efecto, se convirtió en el dueño de los estudios Disney”, afirmó Eliot en una nota en el magazine Entertainment Weekly. “Él, controlaba el dinero y odiaba a Bobby Driscoll. Él odiaba a los niños de Hollywood. Pensaba que eran precoces, falsos e increíblemente molestos. No quería que Bobby Driscoll estuviera más con Disney”. Curioso resulta que cuando el FBI desclasificó la información sobre el expediente Walt Disney durante la IIGM; se demostró que efectivamente WD trabajaba como espía, al mismo tiempo que era investigado para determinar si se trataba de un infiltrado soviético. Además muchas de sus películas fueron manipuladas deliberadamente por el FBI para mejorar la imagen de sus agentes frente al público. Podríamos añadir, casos más recientes de pequeñas estrella del Channel Disney que maneja Mr.Epstein. Cuando la actual estrella del Pop, Miley Cyrus, se topó con los mismos obstáculos al terminar su programa en Disney Channel: "The Hannah Montana Show". Estados Unidos la amaba y era vista como una inocente y divertida chica de al lado, esa vecina, que todo el mundo quería verla cerca y que no podía hacer nada malo. Continuó actuando y cantando después de su programa, pero todavía estaba asociada con Disney y todavía se esperaba que fuera Hannah Montana. Cyrus finalmente accedió a romper con tordo. A modo de espiral descendente, rompiendo su imagen impecable y ahora no se mantendrá la lengua en la boca. Pero, oye, todavía tiene una carrera y no le va tan mal. También se distanció con éxito de Disney. Y ahora, son muchos los rumores, que el amigo de niños Epstein puede, terminar firmándole un supercontrato, nuevo, para realizar un spinoff de Hannah Montana. Siguiendo con nuestro, buen amigo, BD. Otro factor esgrimido fue que su pubertad no fue muy benigna con Driscoll, quien empezó a sufrir un severo episodio de acné incluso cuando filmaba “La isla del tesoro” a inicios de la década, razón por la cual el actor puede verse usando una extensa base de maquillaje en sus escenas. El actor también había madurado en el intervalo, no muy grande,  ya no era el adorable niño de antaño. Sino un adolescente que parecía más iracundo en las películas. Sea cual sea la razón de su salida, el golpe fue tremendo para el joven actor. “Escuché el rumor que la manera en que se enteró es cuando intentó ingresar al estudio y le dijeron ‘no, ya no puedes ingresar más”, afirma el actor Billy Gray (”The Day the Earth Stood Still), también una amistad de Driscoll: “Él ni siquiera sabía que había sido despedido hasta que intentó entrar en el estudio.” Y el acceso principal de actores, tenía orden de que no pisará los estudios. La pérdida de su salario, de US$1,750 semanales (alrededor de US$17 mil en dinero actual), así como su falta de prospectos de trabajos lucrativos llevó a que Bobby tuviera que hacer un ajuste a la vida a la que él y sus padres se habían acostumbrado a llevar y el ahora adolescente actor dejó su educación en la Hollywood Professional School, en la que estudiaban todas las jóvenes estrellas, para ir a una escuela pública de Los Ángeles. Finalmente, en 1955 se graduó de la Hollywood Professional School, a la que regresa por petición de sus padres, y tiene un papel menor en el largometraje histórico “The Scarlet Coat” del realizador John Sturges. Es en esta etapa de su vida donde realizó frecuentes viajes a Nueva York para continuar su carrera actoral. También, según reportes, asistió brevemente a Stanford y la Universidad de California, Los Ángeles, (UCLA). Fue en esta época en la que tuvo una pequeña reunión con Disney, al aparecer en un video promocional el recientemente abierto parque de diversiones Disneyland y su barco pirata recreado de la película “Peter Pan”.

 




Para 1956 se casó con su novia Marilyn Jean Rush a la que conoció en uno de sus viajes a la localidad Manhattan Beach, California. Tras cinco meses de noviazgo la pareja se escapó a México para contraer matrimonio lejos de las objeciones de sus padres, pero en 1957 deciden renovar sus votos y casarse en los Estados Unidos. Para solventar la ceremonia Driscoll trabajó brevemente vendiendo ropa en una tienda de departamentos. Del matrimonio nacieron un niño y dos niñas. Ese año también tiene su primera interacción negativa con la ley relacionado a narcóticos, al ser arrestado en julio de ese año por posesión de marihuana, aunque los cargos fueron retirados luego que la policía no lograra encontrar suficiente evidencia. Lo cierto es que el actor confesaría años después que desde los 17 años era un habitual consumidor de estupefacientes, en particular la heroína “porque tenía el dinero para pagarla”. Un mes después volvió a enfrentarse a la policía acusada de disparar una pistola de juguete contra una transeúnte mientras estaba de paseo con sus amigos. No sería su último delito. Esta oleada de mala prensa afectó sus escasas oportunidades laborales. A pesar de eso, gracias a la intervención de su amiga Connie Stevens, Driscoll consigue un papel en la cinta “The Party Crashers” en 1958. Fue su último largometraje. “Quiero continuar como actor”, afirmó en una nota publicada poco después de la salida de la cinta. “Es, después de todo, lo que estoy más calificado para hacer. Me da la mayor satisfacción. Y creo que le puedo dar más a la sociedad y a la humanidad al actuar que haciendo cualquier otra cosa”. En la misma nota Bobby confesó que no piensa mucho de su tiempo como una estrella infantil. Para apostillar: “He olvidado esa parte de mi vida. He encontrado que las memorias no son demasiado útiles”. La relación entre Bobby Driscoll y Marilyn Jean Rush terminó en un divorcio en 1960. Sobre su matrimonio, el actor dijo lo siguiente: “Éramos dos personas solitarias cuando nos conocimos y tratamos de encontrar un refugio entre nosotros. Ninguno de los dos podía depender de sí mismo. Yo dependía de ella para tener fuerza y ella en mí. Por un largo tiempo, los niños fueron la única cosa que nos mantuvo juntos. Casi nos destruimos entre nosotros antes de separarnos”. Pero el documental “Lost Boy” revela una arista más del caso de boca de Dan Driscoll, el hijo mayor del actor y Marilyn Jean Rush, al revelar que esta última empezó a desarrollar esquizofrenia. “Mi padre y madre se conocieron cuando ella tenía 18 años y no estoy seguro cuánto eso se manifestó en su relación inicial”, recuerda Dan, un pediatra retirado. “Pero si recuerdo cuando era un niño, de cinco o seis años, viviendo con mi madre y ella mostrando algunos de esos síntomas”. En 1960 también marcaría su último rol como actor profesional, una aparición en la serie de televisión “Rawhide”.

 

Epitafio

 

En su búsqueda para encontrarse a sí mismo, Robert Driscoll, ya había dejado atrás “el Sambenito Bobby”, terminó por unirse a algunos artistas de la Generación Beat, pasando su tiempo en la comunidad de Topanga Canyon donde se solían reunir. Es ahí donde exploró otras realidades artísticas, mostrando una particular destreza a la hora de realizar collages. Mientras pasaba el rato en las playas de Los Ángeles, Driscoll se hizo amigo de un grupo de jóvenes turcos de Hollywood como, Robert Blake (Baretta), Dean Stockwell (Quantum Leap) y Russ Tamblyn (West Side Story). "Solíamos jugar al billar juntos", recuerda Tamblyn de sus días viviendo y divirtiéndose en Pacific Palisades. Driscoll también participó en una forma de recreación más peligrosa: la heroína. "No era un secreto", dice Gray. “Le gustaba la heroína. Así eran las cosas”. Fue en la espera de unas de sus sentencias cuando Driscoll da una cándida entrevista para un artículo titulado “La vida de pesadilla de una ex estrella infantil” por Fred D. Brown, una de las más cándidas miradas del actor sobre su vida. Incluso quiso hablar con toda la libertad del mundo y expresó: “Me gustaría decir que mi infancia fue, muy feliz, pero no sería honesto. Me sentía solo la mayoría del tiempo. La infancia de un actor infantil no es una normal. Que las personas te digan continuamente “¡Qué lindo niño!” crea una soberbia innata. Pero la adulación solo es una parte. Al ser una estrella, él (niño) es alejado de otras personas normales. Otros niños muestran su valor solo una vez, pero yo me tuve que validar dos veces con todos.” La entrevista termina en una mirada positiva, con Robert presentando a su nuevo amor, Suzanne Stanbury, con quien curiosamente cometió algunos de sus crímenes. “Por primera vez en mi vida, estoy enamorado. Me voy a casar con Suzanne tan pronto como sea posible”. Pero su vida de fantasía se fue abajo cuando en mayo de 1961 el actor fue ordenado a pasar un tiempo en el centro de tratamiento para adictos de la Prisión Estatal de Chino en California, centro de reclusión en el que se quedó hasta 1962. Las sentencias de prisión eran el beso de la muerte para los actores de Hollywood en aquellos días, por lo que después de trabajar brevemente como carpintero, Driscoll dejó atrás a sus hijos pequeños y se mudó a la ciudad de Nueva York en 1965, donde forjó una relación poco probable con Andy. Warhol. Pero sus problemas con la ley nunca estaban muy lejos y entre finales de la década de los 50 y principios de los 60 fue arrestado en varias ocasiones más por delitos como robo, asalto, falsificación y posesión de narcóticos. 

 




Para 1965, una vez que su libertad condicional concluyó, viaja a Nueva York para intentar su suerte en Broadway, sin mucho éxito. Es ahí donde se vuelve parte del grupo del artista Andy Warhol y a su comunidad artística conocida como The Factory (La Fábrica). Pero el creativo ambiente tenía un lado oscuro y en medio de algunos de los artistas más vanguardistas y rupturista de la Gran Manzana: Driscoll encontró poca motivación para dejar su hábito con las drogas. Es durante esta época que aparece en su última película, el filme experimental de Piero Heliczer “Dirt” vestido como una monja. Connie Stevens, quien fue su colega en “The Party Crashers” fue una de las últimas personas en verlo con vida. “Me encontré con él y era una persona diferente. —Me preocupé”, recuerda en una entrevista para el documental “Lost Boy”. “Actuaba en el ‘Show de Ed Sullivan’ y él visitó el set. Esto era casi a su final. Él vivía en (East) Village, (...) se veía bien, pero no lo estaba. Necesitaba dinero, pero sentí preocupada por dónde vivía y quién lo estaba cuidando. En ese mismo, instante, que andaba en medio de esa conversación, paso alguien que me apartó y me dijo que tenía algo pendiente. Le dije: Bobby, espérate unos minutos, que vuelvo enseguida. “Esa fue la última vez que lo vi”. Robert Driscoll intentó contactar a otros de sus antiguos conocidos pidiendo ayuda. Uno de ellos fue el periodista y escritor Truman Capote, a quien quiso contactar mediante su amigo Andy Warhol ofreciéndole hablar de su vida para un libro. Curiosamente, el sujeto Capote escribió como los ángeles, pero era otro juguete roto por los abusos que soportó de su padre, en el sur más agreste de USA. Un mal bicho y comentado por muchísimos-as gentes de su mundo que lo definieron como un perfecto hijo de la gran puta. Del mismo, modo, el pusilánime, beato y enmadrado Warhol se regodeaba de tener en su Factory;  lo más granado del fracaso mental del sueño norteamericano. La pasantía de Bobby por su chiringuito, fue, un elemento más de la figuración del tinglado que tenía montado. Además, de ser un lugar hecho para el vicio y el desparrame continuado. Esta es parte, de la carta, que redactó el bueno de Bobby Driscoll, de su puño y letra, a la A/A de Truman Capote para que Wharhol le ayuda o viceversa. Hay quien afirma, que la carta, fue enviada a Wharhol para que Capote mediara en la situación personal de Bobby. Ni Guatemala y Guatepeor. Truman y Andy. Tanto montan, montan tanto, y, vivan las risas y la farlopa con el caballo de Terry en el Studio 54. “Bobby era una curiosidad. No era realmente parte de la multitud", dice el historiador y biógrafo Eliot, quien recuerda haber visto a Driscoll en los años 60 en un club de Greenwich Village. "Warhol era tan retorcido, que le encantaba tener a Bobby Driscoll como parte de su escena. Esa era la perversidad de Warhol en pleno juego, ya sabes, Hollywood disipado”. “Mi nombre es Robert ‘Bobby’ Driscoll y fui una estrella infantil, ganador del Óscar —por dos filmes—, adicto a las drogas, criminal, pintor, poeta, fotógrafo, convicto, místico y cercanamente conectado con mucho de lo que la ‘avant garde’ ha hecho en los últimos 17 años. (...) Tengo una historia que podría ser muy interesante, emotiva, bastante quimérica biografía, si es hecha con cuidado y habilidad y sin intentar ser chocante, ridiculizar, acusar o suavizar, pero simplemente, delicadamente revelar”, escribe Driscoll en la misiva, con una posdata que muestra su desesperación: “Pronto, por favor”. Sin embargo, por una razón inexplicable Warhol o viceversa, Capote la mandó a la papelera como una publicidad de Jazztel. La cuestión es que  nunca se envió la carta. A principios del 1968, sin dinero ni proyectos, abandonaría The Factory por última vez. Robert Driscoll, estrella de cine y Golden boy de Disney, no sería encontrado hasta el 30 de marzo del mismo año, en una vivienda abandonada de East Village en Manhattan por dos niños que pululaban entre las basuras. Su cuerpo estaba rodeado de panfletos religiosos y un par de botellas de cerveza. Según los peritos, el motivo de su muerte fue un infarto fulminante, causado, por el endurecimiento de sus arterias, síntoma común en la gran mayoría de personas que abusaban del alcohol y las drogas duras. Además de un cuadro hepático en estado muy avanzado. El hombre de 31 años era desconocido en la localidad y después de las pesquisas pertinentes, el cuerpo fue enterrado en la fosa común de la Isla Hart, lugar de descanso de cientos miles de vagabundos y cuerpos no reconocidos desde finales del siglo XIX. Los informes policiales dijeron que no se encontraron señales de drogas alrededor de Driscoll o en su sistema. Driscoll no tenía ninguna identificación cuando lo encontraron. Las autoridades mostraron su foto por el vecindario de East Village durante dos semanas, pero no tuvieron éxito. Con su cuerpo sin reclamar, el bueno de Robert Driscoll, fue enterrado en la tumba de un pobre desgraciado, sin nombre, en el Potter's Field de la ciudad de Nueva York en Hart Island. Tenía 31 años. Lo que no sabían los niños ni las autoridades es que la persona que enterraban en una tumba anónima era Bobby Driscoll, uno de los jóvenes motores que comenzó la época dorada de Hollywood y la primera gran estrella de Disney. Sin identificación ni manera de contactar con sus familiares, el cuerpo fue enterrado en Potter’s Field al norte de Isla de Hart. Su destino no sería conocido por su familia hasta 1969, cuando su madre Isabelle inició una campaña para reencontrarlo con su moribundo padre. Desafortunadamente, no sería hasta la muerte de su progenitor que la policía de Nueva York le envió una carta a la mujer donde le anunciaban que habían logrado identificar a su Robert gracias a sus huellas dactilares. La isla de Hart, por mucho tiempo el lugar de descanso de cientos de miles de indigentes. Isabelle no revelaría esta información hasta cuatro años después, cuando “Canción del sur”, la película que llevó a su hijo a la fama, volviera a los cines, motivo del cual fue entrevistada por la periodista Florence Epstein, quien terminaría escribiendo un artículo titulado “La solitaria muerte de una estrella”. 





Aproximadamente diecinueve meses después de su muerte, el padre de Driscoll había enfermado muchísimo y estaba a muy cerca de su final. Pedía  ver a su hijo porque su salud se perdía a la velocidad de la luz. La madre de Driscoll colocó anuncios en los periódicos de Nueva York con la esperanza de contactarlo o conocer el paradero de su hijo. Le escribió a Merv Griffin, con quien apareció Driscoll en la televisión, quien rápidamente respondió que sí al tratar de localizar a su hijo. Disney Studios todavía tenía las huellas dactilares de Driscoll y las envió a la policía de Nueva York. Esto dio un con  una coincidencia positiva en la tumba sin nombre de Driscoll. Dos semanas después de enterarse del destino de su hijo; Cletus Driscoll falleció. Isabelle Driscoll tenía el nombre de su hijo incluido en la lápida de su padre, que está enterrado en Oceanside, California. Pero solo hay un ataúd vacío enterrado con él. El cuerpo de Driscoll aún permanece sin marcar en Hart Island. El público no se enteró de la desafortunada muerte de Driscoll hasta el relanzamiento de su primera película, "Song of the South", en 1972. Muchos reporteros habían estado investigando y preguntándose sobre el paradero de los principales miembros del reparto de la película. La madre de Bobby Driscoll decidió asistir sola al evento de proyección de la película, donde dio trágica y demoledora noticia de la muerte de su hijo. La madre de Robert reflexiona por qué su hijo tuvo una vida tan tempestiva citando la teoría de su pastor andaba por sus vericuetos de sotana e Isabelle concluyó: “Él dijo que Bobby ya no quería ser un ‘niño bueno’, había sido demasiado bueno. Él quería ser lo contrario. Quizás eso fue todo”. Alguien de Uds. Se preguntaran: ¿cómo explicar a una ex estrella infantil que trabajó junto a grandes de Tinseltown como Charles Boyer, Alan Ladd, Roy Rogers y Joan Fontaine cayendo tan lejos de una vida de luces klieg y premios de la Academia para convertirse en otro indigente en una tumba sin nombre en Hart Island?¿Dónde permanece su cuerpo hoy? Cincuenta años después de su muerte, es una cuestión que sigue preocupando a algunos de sus amigos más antiguos. "Realmente no se recuperó de haber sido abandonado por Hollywood", reflexiona el actor Billy Gray, quien interpretó a Bud Anderson en la clásica comedia de situación Father Knows Best y más tarde se hizo amigo de Driscoll. “Le golpeó duro. Era un adicto a la heroína. Fue trágico y no había mucho que pudieras hacer al respecto. Era fuerte, tenía un buen intelecto y debería haberlo sabido mejor. Pero esa fue una decisión que tomó. Y no podías convencerlo de que no lo hiciera”. Marcó el comienzo de una relación exitosa entre el estudio y Driscoll, quien se convirtió en el primer actor masculino en conseguir un contrato con Disney. "Lo que Disney vio en Driscoll fue el niño perfecto, sano y totalmente estadounidense que sueña con estar con piratas y todo eso", explica el biógrafo de Hollywood Marc Eliot, autor de Walt Disney: El príncipe oscuro de Hollywood. "Bobby era el Mickey Mouse de acción en vivo de Disney". Era como decía su madre, tal era su ilusión: “que cuando fue a que le extrajeran las amígdalas, debía de tener siete años o un poco más, cantó canciones durante todo el trayecto hasta el hospital. La mayoría de los niños lloran. Verán, siempre fue un niño feliz, con un gran humor. Sonreía todo el tiempo”. Sin embargo, cuando Driscoll dio voz a Peter Pan a los 16 años, ya no tenía la cara traviesa que lo mantuvo con un empleo remunerado cuando era joven. No era más que otro adolescente con un caso grave de acné. En el mundo de hoy, es una narrativa familiar y predecible: una estrella que comenzó su carrera en el lote de Disney crece y sale de los confines impecables del estudio. Es verdad que hemos citado a Miley Cyrus y otra actriz, como Selena Gomez, quienes,  dejaron voluntariamente Mouse House; Driscoll no tuvo otra opción cuando el estudio dejó caer inesperadamente a su hijo de oro en 1953. La división fue devastadora. "Según yo lo entiendo, fue un despido bastante grosero", dice Gray. "Escuché que se le informó que ya no estaba bajo contrato a través de ellos al conducir hasta la entrada y se le negó la entrada al estudio. Esa fue su notificación de que ya no era necesario allí". Nadie parece saber cómo Driscoll, entonces de 31 años, pasó sus últimos días en la ciudad de Nueva York y por qué terminó en un apartamento abandonado donde esos niños encontraron su cuerpo. A diferencia de los pasos en falso de las celebridades que se relatan cada hora en los sitios de noticias y las redes sociales de hoy, la desaparición de Driscoll ocurrió en completo y total silencio. Eliot tiene un razonamiento mucho más aleccionador. “Obviamente estaba enfermo, era un adicto y estaba arruinado. Nadie acudió a su rescate. Esa es la verdadera historia de Hollywood. Es una historia muy triste, pero, ya sabes, échale un vistazo a A Star Is Born (1954). Es exactamente la misma historia.” Actualmente pocas personas recuerdan el nombre de Robert Driscoll. La ubicación exacta de su tumba se perdió durante un incendio y visitar la Isla de Hart requiere de un permiso de las autoridades, situación complicada por la pandemia global que ha visto esta locación volverse el lugar de descanso de muchas de las víctimas del coronavirus COVID-19. Seguidores del actor podrán encontrar más fácil visitar su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, develada en 1960. Pero quizás la mejor manera de ‘revivir’ al actor es revisitando sus películas más icónicas, ahora más fácilmente disponibles —salvo “Canción del sur”— en plataformas de streaming como Disney+. Pero a pesar de la luz emitida por el actor que una vez fue el astro más brillante en el firmamento del naciente imperio de Disney, su memoria no deja de ser mancillada por su triste destino y solo podemos recordar algunas de sus palabras más amargas sobre la industria Hollywood. Boby Driscoll dixit: “He encontrado que los recuerdos no son muy útiles. Me llevaron en bandeja de plata y luego me tiraron a la basura”.

 






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Fotogramas adjuntados

 

Bobby Driscolli recibe el Oscar juvenil de la Academia de cine de la mano de Donald O´Connor

BD en  el film So Dear to My Heart (1948) by Harold D. Schuster&Hamilton Luske

Bobby Driscolli y Luana Patten con Walt Disney viendo storyboards

So Dear To my Heart by Harold D. Schuster&Hamilton Luske BD, Burt Ives y Luana Patten

The Window (1949) by Ted Tetzlaff Barbara Hale&Paul Steward

Treasure Island (1950) by Byron Haskin

The Scarlet Coat (1955) by John Sturges

Bobby Driscolli saliendo del Centro penal de Rehabilitación de Chino (California)

 

 

Bibliografía consultada y recomendada

Walt Disney: Hollywood's Dark Prince by Marc Eliot (2003) Ed. Andre Deutsch

Lost Boy: The Bobby Driscoll (2019) Fundación Driscoll.net






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