"Epitafio para Janice Soprano en 5 canciones desde un Corsa rojo: The final”




domingo, 14 de octubre de 2012







Personajes:

The Bypassman
Irina Vergeyenko
Janice Soprano
Vladimir Vergeyenko (Operario del cementerio)

BPM—NOOO! SOCORRO... Ay, ay, ay! Nos  matamos, el final. Ahh… —Estaba empapado de sudor y con un taquicardia de mil demonios.
BPM —El coche, la lluvia…NO. (Alaridos)
IV—Sr, Sr. Vamos, vamos.  No pasa nada. Tranquilo. Está bien no sé preocupe. Es una pesadilla. Beba agua y relájese. (El característico acento eslavo donde las consonantes oclusivas y líquidas se arrastran. Generando esa sonoridad tan misteriosa como el inglés de Bela Lugosi)
BPM—qué hago. Dónde estoy. El coche, la lluvia…Dando vueltas por la cuneta. Los parabrisas…
IV—No hay cuneta ni coche. Además no llueve. Beba agua y tome esto—Le abre la boca a BPM y le da un ansiolítico.
IV— Ahora, cuando pasen diez minutos se ducha y en la mesa tiene el desayuno.
Bypassman se tranquilizó y tomó una ducha. Posteriormente, salió en albornoz al comedor donde le esperaba un desayuno compuesto por zumo de naranja, cereales, café descafeinado, fruta y aceite de oliva. Junto a sus 8 pastillas ordenadas geométricamente.
BPM—Gracias, Irina. ¿Qué tal tiempo hace?
Ya le he comentado, que no llueve y hay novedades—Mientras habla el cigarrillo se mueve al son de sus labios. De repente, se levanta a por agua. Siempre anda con una cojera renqueante y muy visible (de su pierna izquierda ortopédica) apoyándose en un bastón con la cabeza de un pato en plata maciza.
BPM, mira de reojo el movimiento de sus caderas. Pues, Irina es una mujer treinta y largos, cercana a los 40. Rubia de ojos azul acero y un pelo rubio natural rizado. Lleva una media melena. Sus facciones son rasgadas con unos pómulos bien marcados.
Es una mujer muy hermosa. BPM, recuerda la primera vez que la conoció y le contó como perdió su pierna. Irina Vergeyenko, no es rusa al 100%, pues es natural de Minsk (Bielorrusia). Donde ejercía como profesora de Filosofía en la Universidad de susodicha capital. Se trasladó a Moscú donde conoció a su esposo Nicolai y terminó trabajando en la urbe rusa. Era una perdedora nata (no hay perdedores y ganadores dice un viejo proverbio ruso; "Sólo buena o mala suerte"). En 1999, un fatídico 13 de septiembre en la ciudad del Moscova; una bomba hacía saltar por los aires los cimientos del edificio residencial  de la calle Kashirskaya durante la madrugada. Aquel estruendo se llevó por delante, 124 inocentes, entre ellas 13 niños. Desgraciadamente, en aquella casa número 25 del edificio dormía, plácidamente, al lado de  sus dos hijas gemelas; Alesya y Nadia. La noche más oscura de su vida. La explosión se escuchó en  más de 8 Km a la redonda.  Aquel atentado de los extremistas del Cáucaso,  según fuentes del gobierno de Putin le costó la perdida de la pierna izquierda. Eso, no fue nada comparado con la pérdida de sus dos ángeles. Nunca es tarde para saber dónde está la próxima y no se demoró demasiado. Dos años más tarde,  su marido, Nicolai  en Grozni, Chechenia (un robusto capitán de las fuerzas especiales del ejército ruso) fallecía en un enfrentamiento contra rebeldes muyahidines. La vida ya le había mostrado todas sus cartas. Las lágrimas superan a las sonrisas por K.O.  Con el tiempo, su economía fue menguando y sólo le quedaba una salida: emigrar. Llegó al Occidente de Mr. Bypassman, al otro lado del telón; la utópica Europa de la banda ancha acomodada. Empezó su periplo de trabajos: camarera, recolectora agrícola de temporada y finalmente, como asistenta doméstica.
La casualidad hizo que conociera al Sr. BPM, tras su accidente vascular ha sido su cuidadora y ama de llaves en estos últimos años.  Habla ruso, inglés, alemán y español perfectamente. Su único vicio son las películas de Bogart, el Vodka y el tabaco.
IV —Sr. Hay novedades…
BPM— ¿Novedades?
IV—Hoy tenemos una cita con la su hermana Janice.
BPM—Cómo, una cita…
IV— Hemos quedado con la Srta. Janice en el cementerio para la exhumación del cadáver de su padre.
BPM—Qué, mierda de cementerio ni exhumaciones  Irina…
IV—Ha llamado la Srta. Que hay que ir al cementerio le repito y hacer la exhumación del cadáver de su padre para posteriormente, incinerarlo en el crematorio.
BPM—Ay, la hostia. La mierda del testamento de mi madre—La recordó, en silencio y vino a su mente las imágenes de sus últimos días de enferma terminal. Cuando dejó muy claro su voluntad de ser incinerada junto a su esposo.
IV—Sólo le recuerdo lo que hay…
BPM— ¿A qué hora hemos quedado?
IV— A las 11 en punto.
BPM— Bien, voy a vestirme y prepara el coche.
IV— No sé cómo estará la batería
BPM— Irina, me importa una mierda la batería. Sino llamas a un taxi
BPM—Se arregló con un traje diplomático de Ermenegildo Zegna gris antracita y finalmente, calzó sus pies con los exquisitos  Ferragamo. Irina, se puso un vestido negro de Hermes que le favorecía mucho. Cogió del brazo a BPM y bajaron al garaje. Había un Opel Corsa de color rojo muy bien cuidado.
IV— Dijo una frase en ruso y le dio a la llave de contacto. Arrancó a la primera.
BPM— Estos cabrones de alemanes, pequeñitos pero van como un tiro. Se descojonan de la GM Made in USA, la puta Merkel…


















IV—Hemos tenido suerte.
Llegaron a la puerta del cementerio. Y mientras bajaban del coche. Vieron cómo se acercaba un Lexus Crossrover RX, reluciente color ópalo perla. Sonaba la música del  gaditano de Miami. (para variar)
JS— Buenos días
BPM e IV— al unisonó, buenos días—El tono fue bajo y  desganado.
JS— Sabrás qué hay entregar la documentación. Y el asunto es éste. Hasta que no pasan los 5 años de su deceso en la tumba, no se puede extraer los restos. Aquí tengo la hoja de los títulos de propiedad y el permiso para la incineración...
BPM—Bien, lo que tú digas…
JS—No lo que yo diga. Lo que dijo tu mamaíta. A ver, como si no tuviera yo cosas que hacer…
BPM—Bien, Janice. Corta.  Vayamos y hagámoslo
JS—Claro, claro. Aquí la pringa de turno, que todo se lo curra. Vete a hablar con el departamento de cementerios e incineraciones y tropecientas gestiones
BPM—Bla, bla, bla. Habló la academia de Atenas en voz de la  reina de Saba. Cuanta  sabiduría. Pobrecita...
IV—Sra. Si quiere yo puedo entregar los papeles en el Servicio de admisión y negociado
JS—Ya está la rusita, cojita con los ojitos de corderita degollada. Pues venga tómalos. Y, ya tardas…
BPM—Oye, deja en paz a Irina
JS—Qué tacto con la coja del Este…
Irina se marchó a las instalaciones del negociado de certificados  y extractos.
BPM—Te podrás callar de una puta vez.  Y dejar tu bendita gramola
JS—Siempre, yo. Todo lo tengo que solucionar. Sollozos y lágrimas del eterno cocodrilo (parte del psicodrama)
BPM—Mira, yo llevo lo mío. Vale
JS— Ahora, me vendrás con el parte facultativo y tralarala. ¿No?
BPM—La madre qué te parió…
JS—La misma que nos trajo a este planeta a los dos
Irina, vuelve de la oficinas con la documentación—Hay un problema con la exhumación
JS— Venga que hable la bailarina del Ballet Bolshoi.
BPM—Cierra el puto pico. ¿Qué pasa Irina?
IV—Pues, que la exhumación del cadáver se hace pero se perderán los derechos de potestad sobre la propiedad de de la tumba. Y hay que pagar en efectivo la incineración
BPM—Cómo, que la puta alcaldesa me quiere quitar mi sepulcro y encima cobrarme por la incineración. Me cagüen la leche puñetera.
JS— Toma gominola. Los últimos responsos de mamaíta…
BPM— Bien, pero la lápida me la llevo.
JS—De momento, coge el búcaro de tu madre para hacer la mezcla. En el búcaro hindú estaban las cenizas de su madre
BPM—Será posible, ni que fuera un laboratorio de Crack.
Se dirigieron hacia el bloque número 15 donde estaba el bloque de las tumbas de los fallecidos de origen británico. En línea 2 se veía la Cruz de piedra irlandesa con la inscripción y la fecha de defunción. Cuando aparece un hombre de aspecto rubio, alto y con un cigarro en la boca. De repente Irina, sonríe y se acerca con efusividad
IV—Как эти (Cómo estas) Давно не виделись вы (Cuánto tiempo sin verte).Это мой двоюродный брат (Es mi primo). Vladimir
IV— Но что, черт возьми вы делаете здесь  (pero, qué demonios haces aquí)
VV—Никто не хотел, чтобы этот пост (nadie quería este puesto).
VV— Они предложили мне контракт (me ofrecieron un contrato)
Оплата не плохо и место мирных (La paga no es mala y el sitio es tranquilo)
JS— ¿Se puede enterar una ciudadana, que paga sus impuestos del numerito del politburó de Gorbachov?
IV— Es mi primo Vladimir y dice que no hay problemas, él sacara los restos con delicadeza.
BPM—Entonces, ahora sacará el ataúd
VV—Sí, Sr.
BPM—Veo, que hablas un buen español

VV—Hay que hablar idiomas, si se quiere ganar un dinero para comer.














BPM— Pues, venga Vladimir. Comencemos.
VV— Antes, que nada quiero advertirles de cómo se pueden encontrar al cadáver
JS— Vaya, vaya con el puto ruso… Ahora eres del C.S.I
BPM— Janice, me cagüen la puta! Por favor, déjale hablar
VV— A ver Sres. En muchas ocasiones los restos.  Dependiendo de las condiciones de humedad, calor o la composición del terreno y en la constitución de cada individuo…
BPM— Venga, suéltalo…
VV— No quiero ofender, Sr. Pero, unos están más momificados y parecidos a un humano, que otros que solo son un montón de huesos.
JS—Wuaaaahhh. Papá! Ay, Dios, qué me muero!—Más sollozos.
IV—Venga, Sra. Arriba. Esto es un trámite…
JS—No me toques rusa asquerosa. Ahh, mi papaíto, cuanto te echo de menos…
BPM. A la mierda con la reina del psicodrama. Me voy a la incineradora y por cierto, tú, Vladimir o Dimitri o cómo hostias te llames; la piedra con la inscripción me la quedo, que esto lo pagué yo. Se aleja con el búcaro de su madre y el morro torcido.
VV—Muy bien, eso es suyo. Yo lo que ordene.
JS— Cobarde, ahora sales por patas…
BPM— ¡A la mierda! Janice, se queda mirando el cadáver momificado de su padre lo sube a la carretilla tapado con una manta detrás de BPM. Janice se ha quedado en el suelo llorando e Irina sentada un banco.
Al final sale un operario y le entrega a BPM el búcaro con las cenizas. Pone cara de circunstancias y piensa cuando era niño en las hogueras de San Antonio. La mirada ausente. Aparece el primo  de Irina, le da el pésame y se despide.
VV—La Sra. Soprano. Se ha quedado en la cripta con mi prima.
BPM—Bien, vale…Gracias.
Vladimir vuelve con su carretilla y ve que Janice Soprano y su prima tienen unas palabras de más.
JS—Golfa, eso es lo que eres un puta más de burdel que tenía Hitler…
IV—No me llame puta. Sra. Es Ud. una mala persona.
JS—Eso es lo que eres un putilla engatusadora. Estas ahí rumiando la mierda de mi hermano. ¿Qué vas a heredar el patrimonio del creativo?
IV—Cállese de una vez. Ud. solo habla, habla y berrea…
JS—Vete a la mierda  tú y todos los que estáis aquí traficando con mierdas en nuestro país. Pandilla de borrachuzos...
IV—Haga el favor de callar Ud. No sabe nada de mí y sólo insulta y ofende. Una y otra vez.
JS—Te he olí a la legua el día que aterrizaste por esta familia…
IV—Sinvergüenza, si hasta me robo la pierna ortopédica.
JS—Si y qué pena, no haberla incinerado. Borracha de tres al cuarto...con el bastón del pato— Cuack, cuack... Ja, ja, ja...
IV—Cabrona. La mierda que tengo que aguantar de Ud. por lo menos el cabrón de su hermano tiene algo de dignidad.
JS—Ja, ja…Dignidad. Me parto la caja—Se da la vuelta y mientras sigue riéndose a carrillo suelto.

IV—Me voy a la incineradora—Janice Soprano saca una cajetilla de LM light y enciende un cigarrillo. Cuando se da la vuelta. Ve el pico de la pala  directo a su frontal. —Es la última imagen de Janice Soprano en la tierra.
En eso, que Vladimir. A medida, que se acerca a la cripta. Ve la secuencia de su prima Irina con la pala de hierro, arremetiendo en el cráneo de Janice.
IV—Toma, gorda, zorra, asquerosa y malvada esto por la pierna. Harta de Ud. Gorda asquerosa. El primer palazo la dejó K.O., y  en la cripta,  aún la remató. Toma, bruja. No sea que resucites...
VV—Tranquila, no te preocupes prima. Ya me encargo (hablan en ruso) —temblando y sollozando. Recoge el bastón del pato de plata que estaba en el suelo.
IV—Ay, que harta estaba de este bicho. La he matado. Entre sollozos se abraza a Vladimir. Gracias, primo. Déjame a mí. Vete a ayudar al Sr.
BPM—Irina, qué tal. Dónde está la bruja de mi hermana.
IV—Se ha quedado rezando en la tumba de su padre.
BPM—Pues, que le den.
BPM—Te apetece, ir a comer una paella...
IV—Me encantaría Sr. Adoro la paella —Sonríe y se retira unas  lágrimas.
BPM —Pues, conduce. Oye, oye ¿No estarás llorando? Eh, venga ese ánimo. Ya están juntos en los búcaros...D.E.P
IV—No es nada. Sr. Estaba pensando en cosas mías.
IV—Puede poner algo de esa buena música que siempre suena en casa

BPM— Claro, qué  sí. Esboza una sonrisa de oreja a oreja. (La lapida en el maletero)














                                                                                                            FIN







P.S.; las fotografías que acompañan al relato publicado en este domingo, pertenecen al film “Dementia” (1955). Una rara avis en el mundo del Noir-Terror con tintes surrealistas. Obra  del genial John Parker, el cual,  sólo filmó esta obra de culto. Extravagante experimento con Influencias del Expresionismo mudo alemán de Robert Wiene y la impronta del Noir serie B made in E.G. Ulmer. Lisérgico y adorable film, donde las paranoias rallan la locura de lo inconsciente.  Patada en la mandíbula a Freud. De la mano de un visionario, que posiblemente en nuestra época estaría narcotizado en algún hospicio, debajo de un puente como un indigente más o una institución mental. Un viaje a la atormentada y traumatizada mente de una mujer durante una noche de pesadilla y terror. Sin diálogos, únicamente con la voz en off del narrador supone una obra de culto (reitero) y un hito en el cine de horror. Cuenta la historia de una mujer (Adrienne Barrett) neurótica, tras despertar de un zozobroso sueño. Se apega a un obeso gangster (Bruno Ve Sota) al que desatesta y finalmente es perseguida por un policía que tiene un espectral parecido a su críptico alcohólico padre (Richard Barron). La fotografía de un fantástico William C. Thompson y una música George Antheil en tonos art-minimalista experimental con un suflé de Jazz. Muy alejada del sonido convencional de los compositores el momento. Recomendable de todos-as que busquen esencias en el magisterio del cine mudo y el indie de los 50. Génesis del cine ultraindependiente. Del que les hago la siguiente elucubración ¿se imaginan a Lynch y Polanski  con Bergman,  Welles y Ed Wood en una fiesta donde los canapés estuvieran untados de  LSD a raudales y todo en 45 minutos? Yo les digo lo que pasaría: “Dementia”. Una alucinación de Noir mezclada con una sesión de psicoanálisis terrorífico. Lo dicho, en más de una ocasión lo bueno está inventado. El cine sólo puede existir gracias al buen gusto de nuevos cineastas que reviven las emociones de antaño. El resto es marketing y plexiglás.





                                                                               
                                                                                                     Talking Heads  “Psycho Killer”
                        
                                                       


                                                                              Bauhaus “Bela Lugosi´s” Live
                                                 

                                                                                  Sisters of The Mercy “Marian”

                                                    

                                                                          Joy Division “She´s Lost Control”

                                                   

                                                              La Pasión de San Mateo J.S. Bach “The final and Chorus”

                        
 

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