“Se acabó el pastel, Jessica y Sam”

febrero 14, 2013 Jon Alonso 40 Comments









Hablar de los amores perfectos e idílicos suele reblandecer el alma como las canciones de Sarah Vaughan y el aroma a pastel de manzana con arándanos. Mientras escribo unas movidas por un encargo de marras (para variar) ha venido la vieja musa Mnemea y me ha susurrado al oído: —No te agobies, un negro marca su tempo. Escribe suave y deléitate con la música de fondo. Luego, no me den la murga con el asunto del Titanic y los rastreos del ciberespacio. Eso, a los tertulianos de la Academia del Sr. Lara y el Observatorio del Vaticano (la misma deyección) por la propiedad conmutativa de toda su curia. Hay tantas agencias de detectives por la webesfera, como becarios científicos del CSIC en las terminales de Barajas buscándose una manduca digna. Tantos, que Corleones —farrucos y apalancaos— escaqueando contabilidades” Made in Fidecaya” a la indolente y cívica Suiza. ¡Venga, qué está sonando “Boogie Chillen” de J. Lee Hooker! No se amarguen, que al final somos cuatro días y hoy es S. Valentín. La cuestión es  que me he dado de bruces con esta noticia en la aldea de Googlelandya—saben que soy lento por razones genéticas— e igual, Uds. ya  sabían del menester mediático, que ha suscitado mi latente curiosidad. Cito textualmente: “La pareja de intérpretes Jessica Lange y Sam Shepard se han separado después de una relación que los mantuvo juntos 30 años”. Bien,  que se acabe el amor no es una tragedia  en el tecnológico siglo XXI. La cantinela es muy antigua. Todos los días aparecen nuevos enamoramientos y rupturas de turno. Lo que me inquieta, es que  debo de ser un dejado del planeta.
















Siempre que visito a mi peluquera —la adoro es como Jennifer Tilly; “la novia de Chucky, en carne y hueso repleta de cariño. Hablamos de la vida y el suavizante capilar. Luego, comprenderán que no tengo tiempo para leer el “Hola”,  ni el “Coure” ni el “QMD”. La sorprendente noticia está fechada en la sección de espectáculos y cultura del Diario el Mundo en 2011. Lo llamativo no es el tiempo de esa relación hipada. Ya que Sam y Jessica nunca estuvieron casados. Lo más chocante, es que en el año 2011 dicen; que ya lo habían dejado desde hacía  dos años. Es decir, la vida marital había pasado a tiempos preteridos en 2009.En fin, no sé cómo decirlo, pero yo he soñado con  esa mujer tanto como los personajes de “Crónicas de Motel” funambular en los parajes de la profunda Texas del genial autor. Es una experiencia caleidoscópica toda su obra —léanla, de verdad— aún tengo aquel latir de mi corazón runruneando mis sienes. No quiero hablar de la versión cinematográfica porque me emociono y no está el patio para demasiadas alegrías. De su pareja, Jessica Lange me enamoré cuando, apenas tenía 10 años en un vetusto cine de reestreno viendo la versión del King Kong de Guillermin  al lado del “joven Nota”, Vintage 76. En aquel templo mágico de barrio, nació un icono para toda una generación; “la Lange”. Algo así como Marilyn para unos o la Bardot para otros. Dependiendo de las  máquinas del tiempo. En mis noches blancas, he enviado mensajes a Morfeo en clave “S” pensando en el cuerpo de la hermosa Jessi. Creo, que un hombre como él, tenía que tener a su lado la mujer perfecta y se la ganó.















¿Acaso Sam, no es también perfecto? El hombre renacentista por antonomasia del S. XX. Una generación de intelectuales brillantes y eléctricos; los Rock Cool: Zappa, Dylan, Lanier, Morrison, Reed, Robertson o Young junto a un montón de coetáneos europeos muy cercanos a la Nouvelle Vague. Un tipo bello, duro, preciso, sensible, y listo como el hambre. Se crió en un ambiente castrense, hijo de un piloto alcohólico y una madre figurante. Hizo de todo hasta que aprovechó todas las becas del estado del bienestar Made in USA. Porque los Estados Unidos de la quimérica América huelen el talento y no iban a prescindir del suyo. Ése, que es mil veces más difícil de conseguir que cualquier sueño europeo en el nuevo siglo Merkeliano. Un día cayó en sus manos Beckett. ¿Sería por la complicidad santoral? ¡Qué va! Sam es  igual de exquisito cuando escribe, que de aplicado al mando de un par de baquetas. El intelectual con callos en las manos tras la recogida de naranjas en la soleada California. Los mismos que dejan la esquiladora de ovejas y los doblados de lomo, cuando llenas  la cámara frigorífica de Budweiser en la barra del bar— un sitio, donde uno se gana el doctorado  en psicología— y después los premios. La consagración, la gloria y la libertad; Obi y Pulitzer. ¿Quién le dice algo al escritor, poeta, actor, guionista, dramaturgo, músico, pintor y modelo? ¿Por qué han visto Uds.,  últimamente, a alguien tan guapo y con tanto talento? ¡No me jodan!, qué hay alguno por Mediaset… ¡Vamos, vamos! Piensen rápido como los concursantes del divertido “un, dos, tres…Responda otra vez”  En fin, ya les digo que sufro de ausencias inmediatas. Sam es el tío americano. Ése, que mandó a tomar viento al pretencioso Antonioni. El coronel de batallón que se fuma un puro mientras explora las posibilidades de un ataque certero en Somalia. El guionista de Paris-Texas.














El padre de la familia  agobiado en “Country” y el astronauta (Yeager) elegido para la gloria de la NASA. Mientras, las bambalinas de Rafelson aguardan;  un director correcto, buen tipo y poco más. Se empecinó en  hacer el remake (de la  obra maestra de Garrett) “El cartero llama dos veces”…Lo he dicho, por la blogesfera, los remakes son como las escopetas de feria. Obviamente, Sam como todo hijo de vecino se obnubiló de los deseos y la primigenia hormonal del macho más castizo. Shepard, suspiraba por los poros de la mesa, donde Nicholson levitaba a la platea del cine. Pero fue el tiempo, aquel, que nos da fuste, carácter, sabiduría y sorpresas cuando se trazó en esa derivada temporal entre Malick y Pollack. Apareció  “Country” y el amor despertó a Cupido y el chaman de Fort Sheridan. La poesía, que condicionó   esta convivencia me hacia soñar. Pensé, ¿hay una empatía extrasensorial entre los talentos? ¿Cómo se encuentran, los más hermosos, entre ellos? Difícil, pero me lo huelo. Estoy convencido que la naturaleza, a veces, nos da estos regalos. Y en otras ocasiones, nos sirven hiel de postre en bandeja de plata. Lo que tengo muy claro, ahora que mi país anda como yo inundado de remiendos;  el mismo, que repica este viejo teclado. Es una putada: sufrir en silencio. No hay nada poético ni heroico en la postura. Te aguantas, como en el amor. Por mucho empeño de John Paul Young,  siga con su cantinela; “está en el aire…” Pues, no sabíamos que Doña Jessica estaba enamorada de España y el genial  Sam, también. De la musa—siendo una Lolita— buena fe puede dar Paco Grande (un tipo genial) lleno de energía y generosidad. Menudas clases magistrales de fotografía le impartió  a la bella afrodita de Cloquet.





             







Del poeta, un entusiasmado Eduardo Noriega. Aún, sigue obnubilado con el talento de Butch Cassidy en la versión Made in Spain del andaluz Mateo Gil. En esa relación, Cervantes iluminó alguna conversación. No tengan la menor duda. ¡Ya sé que alguien me tirará de las orejas por dejarme algo tan hermoso como el Bolshoi! Sí, el último Nurayek, se llamaba Mikhail Barishnikov y bailó con la chica de Minnesota. De aquel baile—nuevamente, el amor— nos dejó una encantadora hija, Shura. Obviamente, si eres guapo terminas con las guapas y las guapas con los guapos. ¿Recuerdan lo que decía la Turner? Sí, aquello del talento y las feromonas… Sin embargo, la presa de King Kong le gusta capturar hadas o quién sabe si algún rincón mexicano. De fotografía— la Cora en Technicolor Kodak— lo borda, porque un maestro asturiano es garantía de éxito. Pero, para  buen rock, nada  como la poesía del tejano. Adiós, hermosos, adiós a mi pareja soñada. Las flechas de Cupido desaparecieron como los T. Rex. Me ha costado buscar un epitafio a 30 años de relación tan empática con mi vida. La admiración que siento por Sam y Jessica sólo se puede resumir con la misma amargura. Esa, que nos deja la vida tras incontables desayunos, comidas, y amaneceres utópicos. Los lamentos de los niños cuando lloran apestados de heces, los biberones al baño maría, los despertares de madrugada y el sempiterno etcétera. El trabajo en el insomnio de eso, que es  el  pan y cebolla hasta la muerte.














Siempre os quedarán esas criaturas tan sublimes: Samuel Jr. y Hanna. Claro, que viniendo de un hombre escéptico, del Noir y amante de las cosas más lúgubres del planeta; servidor. La cuestión podía haber derivado a empatías más trascendentales. Por ejemplo, la monja y el gangster. ¿Quién no les dice a Uds. que la verdadera vocación de Shepard es la de sicario y la de Miss Lange  seguir a Dios? Pues, todo se podría resumir en este diálogo: —Jess, estoy harto de ti—Sam, secundo tu frase letra por letra—No aguanto más. Estoy cansado de poesía y dramaturgia…— ¡De verdad, machote! — ¡Me marcho con Brad Pitt a liquidar canallas de “medio pelo”!— ¡Ya tardas! — ¡Me dejas!—Evidentemente, no te compares con el más hermoso de todos… —¿Quién?— ¡Jesucristo! — ¡Jess, pero qué dices!—Me esperan en la institución mental de Brigarcliff. Tengo una cita con el padre Howard. Voy a hacer los votos. ¡Luego, no me busques, que me he ido con el crucificado!—Muy bien… (Resopla). Yo mataré lentamente. —Haz lo que quieras…— ¡Se acabó! Sam—Se acabó, cielo…Suerte. Lo suelo decir, en más de una ocasión. No hay peluca que soporte 100 años, ni amor en la vida  que se estampé contra una flecha. Ya no quedan amores como los de Newman y Woodward. Nada es indisoluble. Solo queda el “Memento Mori” del viejo Lang. De mi discoteca lo he buscado una y otra vez. La solución pasa por esta canción que fue tema central del film “Hertburn”  1986. Se tradujo en España por “Se acabó el pastel”. Pocas veces, un traductor de títulos de cine ha estado tan sembrado. Film protagonizado por Jack Nicholson y Meryl Streep, dirigida por el ínclito Mike Nichols y fotografiada por mi adorado Néstor Almendros. El guion de la fallecida Nora Ephron, a modo de experiencia personal, es la única obviedad de esto que buscamos todos los días: el amor. Feliz San Valentín, es tiempo de enamorados.



















                 Dedicado a Carly Simon,  Nora Ephron y la gente que se enamora en San Valentín...







Nota
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Jessica Lange es la hermana Jude Martin en “American Horror Story:Asylum” (2012) de R. Murphy
Sam Shepard es el matón,  Mr. Dillon, en “Killing Then Sotfly” (2012)  adaptación de la novela de G.V. Higgins