“Perdidos en Babel y casi muertos”

enero 18, 2013 Jon Alonso 48 Comments










Hace mucho tiempo se levantaba un matorral entre la realidad y la ficción. Yo había estado en mil guerras, en mil empresas, en mil utopías y mil pesadillas. Estas últimas, parecen ser el vivero del inquietante bypass. A veces, la ficción no se aleja mucho de la realidad y como en la novela de Charlotte Amstrong, a modo de alter ego de su protagonista, Victor Grandison (Claude Rains) dirigido por ese prodigio del cine, que fue Michael Curtiz. Me veo involucrado en una amalgama de acontecimientos más propios del azar telúrico— que bien  sabe narrar la existencia, el austriaco M. Haneke—, ese del que tango me jacto y le llamo: vida. Un locutor de radio de relatos criminales, se verá envuelto en el suicidio dudoso de su secretaria...Al final, las casualidades de mis interminables devaneos,  hicieron que fuera a darme de bruces con el personaje. Aunque, el mío careciera del glamur y el estilo del gran Claude. No hace mucho me encontré con un viejo amigo—magnífico ex dibujante de comics—ex heroinómano y gran batería de una vieja banda Punk-rock. Me comentó que había estado en el trullo un año y medio, sobre una hipotética condena de cuatro. No le pregunté el porqué, código de barrio. Estaba contento y lucía buen porte; musculado, bronceado y haciendo gala de sus canas a lo Clooney. Me miró—fijamente— durante tres segundos y esbozó una larga sonrisa: — ¡Valiente hijo de puta Sr. Alonso…! Se te ve de la hostia— Paripé, Angelillo, pura chapa y pintura... —Qué tal por Picassent — ¡Un montón de mierda, un sitio mezquino lleno de dolor!—Suenas aculturizado—La biblioteca del hoyo...—Je, je… — ¿Sabes una cosa?—No. — He aprendido informática— ¡No jodas! —me voy a abrir una cuenta en Facebook—Estás loco—No, Alonso… Los únicos locos son  los demonios que pululan por allí. En Facebook, fijo que me sale novia—ja, ja…—Pedazo de cabrón.—Allí, en el silencio de la noche aprendes que te pueden escoger tu ropa de cama, pero no los sueños… Acuérdate, socio, como que nos estamos viendo por obra divina—Lo miré emocionado. Nos dimos un fuerte abrazo y le dije: Cuídate…—Tú, tú, que pareces el puto Ángel Cristo de bronca con los leones…Menudas  cicatrices, colega... Tiró la colilla del Marlboro como si fuera una canica contra el asfalto. Contemplé con satisfacción como se alejaba—el humo del  filtro adolecía — y me acordé de las tardes en la bodega del tío Valero escuchando a los Pistones y bebiendo Woll-Damm.

















Por eso, creo en los hijos de puta con buen corazón. Todas las noches, pienso, que soy un pequeño hijo de la puta y hasta aquí he llegado. Al final triunfan los auténticos hijos de puta, aquellos, que se recortan los dedos de los pies y guardan las uñas para chuparlas. Como en aquella tarde primaveral paseando por las afueras del parking del megatrasto audiovisual de mi querida televisión autonómica.  Cuando—torpe de  mi—  choqué con un tipo disfrazado de alopecia circense—un Anasagasti en manos de   Llongueras atiborrado de LSD—, que sólo había una forma de abordarlo; utilizando balas anticaspa.  Él,  a lo suyo —estuvo en la juerga de la noche del final de Franco— brindando con mistela y fumando Celtas emboquillado del encargado de la vietnamita, mientras gritaba ¡Vixca Catalonia, púdrete caudillo! Somos un país que celebramos las muertes, igual que las bodas. Mejor dicho, un mundo caótico y sublime que disfrutamos de la desgracia ajena. Mi madre también se emborrachó de alegría, a pesar de sus estampitas de las vírgenes  suicidas. La verdad que fue un día muy especial. Claro, que han pasado muchos años y este país ha cambiado mucho. Se tiró al pisto de la modernidad, pues le hacía falta un buen lighting. Volviendo al parking y la primavera del año 2001; el pájaro se deslizaba desde su BMW blanco con llantas niqueladas—toque Bigas Luna “La Juani”—mientras proyectaba una sonrisa Vitaldent, al apalancarse su móvil-zapatófono de última generación de principios del milenio-ladrillo. Andaba entre contoneos borgianos con su traje de lino "Made in Loewe", tono camel  y alardeando de dicción a lo Jordi Boixaderas (el actor de doblaje que le pone la voz a 007) —Hombre, JC. Cuánto tiempo viejo amigo…Xé, xé (es algo muy típico entre las gentes de mi tierra) yo no soy muy del xé, porque siempre me he ufanado de la huerta, ya que ejerzo de maragato-vasco charnego y no me lo han perdonado mis paisanos. Blasco Ibáñez—que era una máquina de vender bestsellers—nunca lo tragaron los niños bien del 98, lo rubricó en “La barraca”, ojito con los vaciles por la huerta.
















Pero vivimos en un país con libertad de expresión, afortunadamente. Eso sí, nos ha costado lo nuestro. Luego, existe. Está escrito en la escacharrada Constitución del 78 —Nano, qué es de tu vida—Igual que siempre, Batiste. Más de lo mismo. Oye, sigues con lo de los guiones y tu productora…Tal y tal…Bla, bla, bla... —Quebró y me robaron hasta el último céntimo, los abogados de la conselleria, la diputación, la productora de los belgas y algún cantamañanas con aires de Storaro —Xé, nano tu siempre con ese sentido tan socarrón…—Bueno, es que tengo un asunto entre manos…—Ah, sí que bien…Me lo estaba oliendo, pero volví a caer. El paio, se había hecho con la dirección de una radio municipal de la villa del aeropuerto de mi ciudad. Era un tipo astuto, ladino con los ojos pequeños de serpiente marrón casi negro. Lo pones boca abajo y caen como en una cascada de los limones del Caribe, carnés del PCE, UCD, FE, el POUM, ACR, BOC, del partido Carlista, HB,  PP o El PSOE de González y un largo etcétera. Últimamente, se le veía muy cómodo en el PP. Muy preparado para la vida del pillacacho-público. Por un momento, pasaron  todos los fotogramas del cine de Paco Martínez Soria —y el Saza con Berlanga— a modo de ráfaga  Nouvelle Vague Gordiana. Desde la transformación del color de mi pelo  (era pelirrojo, pasé a rubio, en la  pubertad se rizó y tiró a castaño-claro y ahora castaño-oscuro lleno de canas y con una minitonsura) hasta la crisis creativa-económica, la cual, se mantiene y siempre me ha perseguido. Eso sí, perdí el pleito de plagio del puñetero guión televisivo, que todavía sigue emitiéndose por las ondas catódicas de la TDT. Los belgas, menudos traidores, sólo tienen identidad para los gofres. No sé como accedí a su melosa y fanfarrona  verborrea, pero la cuestión es que le creí y dirigí este proyecto; Perdidos en Babel.





















Nos seamos hipócritas, en el fondo los problemas los buscamos. Tenemos lo que nos merecemos y punto. No hay vuelta de hoja. Nada parecía tener ninguna relación, o muy poca empatía con lo que yo quería hacer. Pues, el programa se estructuraba en tres partes: una primera en plan dickjockey histrión que hacía imitaciones, una segunda con la entrevista de un invitado-a  y por último, una tertulia sobre temas de actualidad, que son universales y bilingüe, ya que uno de mis colaboradores es valenciano-parlante. Sin problemas, daba mucho juego a la misma y enriquece el lenguaje. Muchos de los temas que proponíamos siguen siendo noticia hoy. Sin embargo, la emboscada del corazón ya había comenzado a intensificarse. El ilustrísimo asma infantil del Dr. Ridruejo—el ínclito secuestrador de bebes— se iba transformando en un engorde artificial. Algo raro en un tipo enjuto y esquelético con cara de anglosajón. No me voy a arrepentir de lo hecho. Sigo pensando que el mundo no entiende de remordimientos y arrepentimientos autocomplacientes. Aunque, la psicología de Ana Rosa Quintana a 60 euros la hora —de los nuevos psicólogos del postladrillo—y los libros de autoayuda le saquen un buen pedazo de plata al discurso. De golpe y porrazo, en  una noche insomne se escribió la sinopsis de Perdidos en Babel, el programa de radio que quería D. Batiste Giner. Fue una  odisea, un montón de horas de trabajo junto a un par de tipos (Pablo Mora y Toni Cano, buenos amigos del cine y el periodismo) que quisieron implicarse en mi proyecto simulado  y preso del aquel prestidigitador. No tenía parrilla, ni programas que presentar al ínclito alcalde de la comarca, ahora procesado por malversación de fondos, prevaricación y cohecho. Una joya o un santo visto el golden boy del partido, Mr. Bárcenas  por la secretísima Suiza… Lo mejor, que en el dolor, a veces, se encuentra la satisfacción como decía Mr. Grandison. Perdidos en Babel fue un viaje donde me desfondé y quemé  mis últimas ínfulas de opositor a estrella de la radio.





















Ya había tenido mis escarceos con alguna cadena generalista, es más, allí conocí al primer hijo de puta de este negocio. Cuando me dejó entrar antena y salí con esta voz—obra materna—tan seductora según la audiencia. Le entró un ataque de celos y vino con la cantinela —chaval, eres muy joven… En este negocio, si sales de la noria no vuelves a subir al vagón... Murió de un infarto y ahora hay un premio honorifico a su labor como comunicador en la escuela de periodismo de mi ciudad. Lo siento por aquel cabrón, tenía buena voz y mala baba a tutiplén. No obstante, lo que no aguanto a nadie son los putos celos. De los siete pecados capitales— me quedo con seis—hay tantos conocidos que los ejercen, que me parecen humanos. Hasta Dante lo entendía y propuso un gran ejercicio de comprensión. Dicen que la envidia también, es compasiva. No sé qué desgraciado pudo escribirlo. Pero a mí me da nauseas y no puedo con ella, como con la autocomplacencia de Chaise Longue. Claro, que también está aquello de la canción de la MTV —a mí no me mató el vídeo  casi lo consigue. Un puto microaneurisma aórtico, junto a una deformidad no específica de mis arterias. Hablé de todo aquello en el primer post con el que abrí este cajón desastre. Alguno, se quedó con el cava en la nevera, pero bueno como dice Wilder. Lo fácil, para los galenos mediocres es decirle a uno que le gustaba la vida de Don Draper, cuando al pobre de Antonio Puerta, con aquel cuerpazo, una zurda prodigiosa y toda una vida por delante estaba como yo. Pobre criatura, D.E.P Pero, ya saben “Cría fama y échate folga”.  ¿Tormento o  Minerva? Uds. son ahora gracias del desarrollo tecnológico de la blogesfera;  jurado de los testimonios radiofónicos. No sé cómo decirlo, pero  me alegro de que sucediera. Después de todo, alteró  mi panavisión del mundo; el prefacio de la madurez y en Babel no quedó un ápice de arte. Sí. De encuentros con gente, que ni en la mejor de la novelas de mi querido Thompson hubieran jugado su peor partida de cartas. No se preocupen, que les diré el porqué. Y les va a gustar, no se me pierdan.


















Si  las vidas y los destinos macabros de los que se unieron a un servidor canalla en aquel estudio de radio del vetusto pueblecito de casitas bajas, que es la villa la cerámica valenciana y la postre vestigio del esplendor musulmán por estos lares. Creo que Perdidos en Babel hubiera sido la sala de juegos de Fausto. Sin embargo, olía a radio y camaradería. Me rehabilitó con el cantar de un montón de aduladores:”tienes una voz muy bonita, suena como las de los doblajes…”Harto estaba de rodajes y figuraciones especiales, de eso ya acabé hastiado con el chico del Cuéntame, Imanol. No falla, cojan un  bote de vaselina en un mano (yo era zurdo, pero mi madre y su catolicismo, me hicieron derecho, también mi fisioterapeuta—Checa— padeció estos desmanes de los comunistas en su vieja Praga) y en la otra una botella de Pingus para servir a toda esa panda jadeante. No falla, todos  babean con delantal y plato sopero. De verdad. Lo que les decía, atentos que llega la relación causa-efecto. Un día vino el personaje, Batiste, disfrazado de miseria y falacia humana a echarme una reprimenda porque estaba hablando de temas incómodos y hacia imitación de estrellas de la radio friki de esta ciudad. Luego, se arrancó con el matiz xenófobo de la lengua, pues, era una radio comarcal y había que parlar en Valencià. Yo le contesté en inglés algo que no quiero expresarlo… (No lo entenderían, pues me lo enseñó un tipo de Liverpool)  También se lo podía haber dicho en francés, alemán o Valenciano/Catalán del sur, del norte, este y oeste que diga D. Pompeu.  Gallego y Euskera, pues corren por mis venas vía paterna. La cosa iba a más. Y le dije: — qué pena, que las misas ya no sean en latín (lo dice un agnóstico, no un ateo). Yo hablaré en la lengua que me salga del escroto y punto. ¿No te acuerdas Batiste, que la tertulia es bilingüe? Claro, él a esas horas disfrutaba de Canal Plus en su excelso sillón. Si iba a estar escuchando al Sr. Alonso y su grey; ja, ja, ja...


















Después del minishow taquicárdico, aún me dijo que tendríamos que hacer otro programa para rellenar el hueco de los lunes noche. Y le dije, No. Pero otra persona lo  hizo con el nombre de "Cinépolis". Programa, que denominó, textualmente, “LADRILLO CULTURETA”. Ése, es el gran Batiste en estado puro. No encuentro ningún audio, sólo les puedo decir que la cortinilla musical pertenecía a la BSO de “Forajidos de Leyenda”(1980) de Walter Hill,  compuesta por el gran Ry Cooder. Posteriormente, la policía municipal de la villa multó el coche de uno de los contertulios y se negaron a quitarle la multa. Y les pregunto ¿fue un error no haberlo eliminado con balas anticaspa? Este tipo de individuos como los vampiros de la HBO sobreviven a las balas de plata y las de anticaspa, pues van untados hasta las cejas de HS. Chupan hasta la extenuación ¿Por qué no me escribes “una obrita” para que los representemos en el teatro del poble? Lo dicho, la balas anticaspa y la plata de Paul Naschy no sirven para nada. Un M-16 de Delta Force como los de “la noche más oscura” tras Ben Laden. Increíble, pero es así. Tanto como que ahora ya casi nadie lee libros; la literatura y el ensayo han dejado de ser un peligro para la cultura. Y aquel crimen espontaneo hubiera sido el mejor argumento del mercenario, Pike Bishop que soy. Escéptico, colérico y sentimental.  Mi contertulio, Pablo Mora sufrió una leucemia linfoblástica tipo-B. Le dieron tres veces la extremaunción. Toni Cano está sometido a un ERE de la Generalitat—hizo una oposición hace 10 años— sobre RTVV. Prosigo, con el parte. La invitada al programa —protagonista absoluta de esta entrevista—Mariantxu Carrascosa, que les presento a continuación en el Postcast resistió un accidente que le dejó graves secuelas— y el conductor del mismo— saben de mis movidas por la prosa que se consume por estos territorios de la desdicha.


















No se preocupen, estamos bien. Pablo Mora, superó el cáncer de médula y va a ser padre. Toni, saldrá adelante ya tiene al pequeño, Arnau "medio criado" y su esposa; es una gran mujer. Luego, la elección ha sido plenamente afortunada, como prueba de concurso de reality televisivo. Algo así como “Afrontando la vida”… uff, qué cursi… Dándose el curioso caso de que la ley de Murphy siempre termina igual. La relación entre JC Alonso and The Mass media siempre ha sido un amor imposible. Un genio suele ser corrosivo para una generación. No es mi caso, soy individuo del montón y previsible; un buscavidas como el personaje de Walter Tevis, que P.  Newman  bordó en el film del chivato Rossen (que bien dirigía el colega). La suerte hay que buscarla y si no eres el perfecto hijo de la gran puta, no hay nada que hacer a no ser que tus padres te sigan amamantando como las etiquetas del Nescafé. Igual, que un ser cortesano amanuense del erario público en mil esperpentos autonómicos o chiringuitos de investigación de ideas. Siempre nos quedarán los sindicatos y los partidos políticos junto a la cafetera de la fotocopiadora. Otros,  que fueron genios en estado puro, caso de Borges, Bolaño, Cortázar, Fuentes y Rulfo se fueron sin dar un portazo dejándonos sus mejores ojivas literarias. Eso sí que tiene mérito. Luego, Perdidos en Babel es un homenaje a todos aquellos que disfrutan de ese ingenio tan mágico que es la radio. Radio como un  ácido  que me abrió los ojos— o mirado desde otro punto de vista— me los cerró. Poco queda ya del segundo acto, y sí mucho del tercero. No es el mismo coche de antes sino —es mucho más antiguo— que tu primer 127-Fura  tuneado de mp3. Disfruten, de esta nueva sección. Sólo quedan unas tres más  por inaugurar y volveremos a las andadas de los estudios de cine y todas esas cosas que son políticamente correctas y más cardiosaludables, como el sonajero de Telecinco. Iremos subiendo más postcast en el faldón del fondo. Ahora, es tiempo de escuchar la entrevista de Perdidos en Babel. Estén atentos, porque poco queda ya de Victor Grandison y es que el pastel se acabó como la brasa de un cigarrillo en la barra de un viejo bar, sin límites de profanación ni entelequias pendientes. Luego, ¡Good Morning Bypass&Good Morning Babel!

















                             Dedicado a Mariantxu Carrascosa, un  gran  ser humano y una mujer extraordinaria