Lila Leeds, la ingenua femme fatale que fumaba hierba con Mitchum

febrero 15, 2021 Jon Alonso 0 Comments

 

Lila Leeds, mostró desde muy temprano un carácter fuerte, muy propio de las gentes del estado de Kansas, territorio de grandes tornados, gélidos inviernos y asesinatos mediáticos. Nació en Iola una pequeña villa del condado de Allen. Su madre, decidió que lo más idóneo era mudarse a Nuevo México, Lila tenía 12 años y una maleta. Un día se hartó de aquellas tierras fronterizas y se escapó con 17 años, aterrizando en St. Louis, Missouri. Comenzó a trabajar como bailarina en un club de swing, es decir, señorita de bailes por turnos. No duró mucho y enfermo. Durante esos meses le rogó a su madre que viniera a buscarla antes de llevarla al sol en Los Ángeles para que se recuperara. Allí, la joven Lila no tardó en encontrar su horma. Ella era increíblemente hermosa con un físico portentoso; un criatura pluscuamperfecta e ingenua  dentro de ciudad basada completamente en la apariencia. Empero, su pálpito le decía que su destino se hallaba en HollywoodLand. Total, un poco de dramaturgia rápida y un  ojeador de la Bliss-Hayden School of Acting, Llevó a nuestra hermosa protagonista al catálogo de chicas rubias de Metro-Goldwyn-Mayer. Firmó, sin hacer, ninguna prueba de casting. Curiosamente, la función y la técnica de la futurología siempre han fascinado a los humanos. No era el caso de la bella Lila. Decían las viejas crónicas de las antiguas sacerdotisas del dios griego Apolo que vivían en un templo construido, en torno, a un manantial sagrado en Delfos. Adivinaban el futuro a los visitantes procedentes de todo el mundo antiguo. Su influencia era tan significativa que los reyes les consultaban si debían ir a la guerra. También, de tapadillo, solía preguntarse, por aquello de algún problema doméstico o laboral. Todo el mundo asumía que el espíritu de Apolo se introducía en cada sacerdotisa y le permitía ver el futuro. Bien, para obrar tal visión, la pitonisa se surtía de gran material botánico, esencialmente, hierbas de todas los colores, del terruño y lugares más remotos. Había una que estaba muy solicitada; el cannabis. Luego, los efluvios, a modo de gran humareda, eran inhaladas por las divinas videntes, y veían todo lo querían o le dejaba la explosividad del colocón. Obviamente, un oráculo de Delfos, era lo que le hubiera venido de anillo al dedo, a la ingenua, hermosa y fatale Miss Leeds. Siempre sentía ese gusanillo de la psicoactividad después de fumar un poco de hierba. Claro, no era lo mismo fumar con los chicos de la banda del garito de turno y sus instrumentos, que aquella divertida, noche de verano. El 31 de agosto de 1948 sintió que había  algo extraño en el ambiente. Es decir, un atisbo muy diferente al humo de marihuana. Vicki Evans, amiga y compañera de alquiler, estaban disfrutando de una noche en su pequeño bungaló en Laurel Canyon Hill, cerca de Hollywood. Lila estaba fumando un porro. Algo esporádico, que ella mismo nunca lo escondió. Empero, lo que no se podía imaginar era que se casa estaba siendo vigilada por la policía y agentes federales de narcóticos. Casualmente, estaban esperando la llegada de Robert Mitchum. Era una estrella de 31 años que ya había obtenido una nominación a Mejor Actor de Reparto, en el film bélico, Story of G.I. Joe. Leeds era una actriz de 20 años que, a pesar de sus apariciones, principalmente, en columnas de chismes y prensa del higadillo, como una especie de niña mala, en ciernes. Todavía no había conseguido un papel principal. Ella y Mitchum habían sido vistos juntos por la ciudad. A Mitchum le gustaba fumar un poco y soltarse. Obviamente, Leeds era una chica muy atractiva de un carácter muy afable. Después de todo, esto era Hollywood. Mitchum llegó con un amigo. En unos segundos, la policía irrumpió —bruscamente— y disolvió la fiesta. Según el informe policial se contaron hasta 15 cigarrillos de marihuana esparcidos por la mesa de tresillo del bungaló de Lila Leeds.

 



Decididos a erradicar la droga en los círculos de Hollywood, los dos inspectores de la brigada de narcóticos estaban, al parecer, andaban detrás de la pista de Mitchum durante varias semanas. Este encuentro en la pequeña casa de Leeds, con las ventanas abiertas de par en par esta noche de verano, lejos de las villas, allende de miradas indiscretas, había sido la oportunidad perfecta para ver a la estrella de Hollywood in situ. Unos minutos más tarde, habían atenuado las luces y encendido las risas. El escándalo ya estaba completamente desbocado. Apenas les molesta un ruido en el porche de la cocina. Sólo V. Evans, que no fumó, en toda la noche. Se levanta para ir a buscar, pensando que son los perros que se han quedado fuera. Pero al abrir la puerta, dos hombres cargan y entran corriendo a la casa, usando a la joven como escudo. Robert Mitchum apenas tiene tiempo, intentado con la mano, de arrojar la mesita de café a los atacantes cuando sacan armas para apuntar a su cabeza. "¡Oficiales de policía! ¡Que nadie se mueva!"—Gritaron. En aquellos días, LL, estaba comprometida con el exmarido de Lana Turner, Steven Crane. Según Cheryl Crane, hija de la diva y del actual novio de Leeds, y, exesposo de la Turner: escribió en el libro autobiográfico Detour: A Hollywood Story de su hija Cheryl Crane. “Papá sabía que Lila había fumado marihuana desde que la probó en una fiesta de St. Louis tres años antes con miembros de la orquesta de Stan Kenton, y a veces se exageraba... A menudo le daban más hierba de la cuenta y ella se pasaba un poco. Los amigos de papá, le advirtieron que Lila tenía un problema, pero él sabía que la marihuana no esclavizaba a la "hierba del diablo".—Y soltaba una carcajada." Recordando aquel film, a modo de advertencia, de las autoridades federales, en el film  Reefer Madness de 1936, distraídamente hilarante". En cuanto, Crane supo del arresto de Lila Leeds, aquella noche de agosto de 1948. SC salió por piernas a Europa, para evitar que el escandalo le pudiera salpicar a él. Allí intentó escribir una columna de chismes titulada "Champán y vinagre". En su columna de debut escribió sobre el busto de Mitchum, diciendo: Claro que, si Robert Mitchum viniera a París, podría asistir a un pequeño club privado de jazz, en la orilla izquierda del Sena, donde los camareros se acercan a las mesas y te lían los cigarritos de marihuana por ti". Más de dos y tres estrellas de Hollywood, señaló, fueron vistas, la semana anterior al famoso garito. En una declaración policial, Leeds acusó a su compañera de cuarto Vicki Evans de ser una informante de la policía y dijo que Mitchum fue incriminado por el delito, según el Pittsburgh Post-Gazette, el 27 de septiembre de 1949. Lila Leeds dijo que ella y su compañera de cuarto a menudo fumaban algunos canutos, puntualmente, juntas. Sin embargo, Vicky  Evans se negó a fumarlos el día de la redada, y ella fue quien dejó entrar a la policía. Miss Evans  negó el cargo dos días después en el mismo diario. Ni Evans ni el camarero Robin Ford, que llevó a Mitchum al lugar del arresto, fueron juzgados por el incidente. Apenas unos meses antes de en ir en el vehículo que conducía la estrella de la RKO —el equilátero Robert Mitchum— dirección a Santa Monica. Leeds había sido seleccionada para un papel pequeño en The Jungle Goddess, una producción de bajo presupuesto de Lippert Pictures. Cosas de los caprichos del destino. El film se haría sin ella.




Incluso se lanzó una pequeña propaganda con la modelo Wanda McKay ("Miss American Aviation of 1938") en el papel principal, Apenas dos semanas antes de que Leeds fuera arrestada. La película apestaba, pero nada en comparación con lo que eventualmente sería la canción del cisne de Leeds. Ella fue siempre una criatura desinhibida, dixit: "No tuve problemas para encontrar un buen trabajo en uno de sus glamurosos autocines donde visten a las camareras con pantalones cortos y escote en V"—. Unas semanas más tarde, fue Jackie Coogan, el Chaplin Kid de treinta y tantos años, quien le consiguió un nuevo trabajo en el vestuario de Ciro, un club de Sunset Trip, muy popular. Fue allí donde conoció a Little Jack Little, un músico mucho mayor, con quien se casó en Las Vegas antes de darse cuenta unos días después de que se había olvidado de divorciarse de otra mujer. Aún no tenía 19 años. Imposible escapar de la algazara. La marihuana se ve entonces como una droga que conduce a todos los vicios: se dice que su consumo, que puede llegar a costar hasta dos años de prisión, conduce a asesinatos, accidentes de tráfico, suicidios, violaciones y locura. Un discurso paranoico y exagerado. En un Hollywood de la posguerra todavía controlado en gran medida por la censura y en una búsqueda perpetua de la moralidad ceremonial, Leeds y Mitchum están condenados en el mismo momento en que atraviesan la puerta, esposados y expuestos a la vorágine mediática. Los abogados de RKO y Howard Hughes, su nuevo propietario, no pudieron hacer nada. La prensa ya está ahí. Entonces, cuando un policía le pregunta su trabajo, Mitchum responde —"ex actor": está convencido de que su carrera en Hollywood está arruinada. Sin embargo, no pierde su ya legendaria despreocupación, bromeando, a la mañana siguiente, con los reporteros sobre su uniforme de mezclilla, el hecho de que no tomó su café matutino o la reacción de sus jefes de estudio. Lila tampoco parece muy molesta, burlándose de los dos jóvenes boxeadores que no pueden hacer su trabajo como perros guardianes. Los dos parecen estar convencidos de que estaban atrapados, de que la policía había sido informada de la llegada de Mitchum a Leeds. En cuestión, Vicky Evans o Robin Ford: eran los topos de esta cacería.  Una porque ella no había pisado el césped de toda la noche y había sido la persona a abrir a la policía, la otra porque había sido él quien había presentado a Mitchum  y  Leeds. A quien le hubiera gustado escapar de la prisión para un arresto anterior. Por esta razón, el abogado de Mitchum estaba convencido que, gracias a una falla procesal, puede escapar a la condena. Todo olía a una gran encerrona, muy bien preparada, con tiempo y el objetivo muy bien seleccionado. Sobre todo porque más allá del juicio, el actor parece encontrar un nuevo aura con el público. Evidentemente, el estudio recibe cientos de cartas de comisarios que abruman al actor. Pero un grupo mucho más grande se excitó con esta flema y este temperamento de chico malo que sólo había cultivado hasta entonces en sus películas. Cuando estaban sonando los trailers de sus westerns Rachel and the Stranger y Red Sky,




En la platea resonó con aplausos y gritos de aprobación. Era innegable que las colas que se formaban en las esquinas, similares a las llenas de adolescentes en la corte, estaban destinadas solo a él, la estrella varonil y despreocupada. En consecuencia, el escándalo bien puede hacerle ganar cuarenta y tres días de prisión, un asunto trivial, comparado con el año al que fue condenado inicialmente, pudo a partir de 1949, casi como si nada hubiera pasado; retomar el control. El rodaje de It Begins en Veracruz fue organizado especialmente para él por RKO y el director Don Siegel. Los papeles seguirían lloviendo durante décadas. Lila, por otro lado, tiene motivos de preocupación. A diferencia de Mitchum para cuya defensa la RKO ha contratado al mejor abogado de Hollywood. Ella es, a los 20 años, una actriz de segunda clase, sin apenas experiencia y sin un centavo. De ser necesario, nadie dudaría en arrojarla debajo del autobús para que se ponga el sombrero. Por tanto, la única declaración a la prensa de su agente, muy precaria y dubitativa que generaba muy poco optimismo. "Ella tenía una carrera por delante de lo más prometedora"— dijo. Estaba destinada a un gran éxito, pero su carrera era tan mala como la de la pitonisa Fuster. Algunos comentaron, de sottovoce, si tan solo se hubiera comportado de manera diferente…Parece que ahora ha destruido todas sus posibilidades”. Su currículum en Hollywood fue desde que firmó con MGM, con apenas, 19 años el siguiente: Leeds apareció con Red Skelton en “The Show Off”. Sin acreditación (1946); una de sus pequeñas partes fue en el vehículo de Lana Turner Green Dolphin Street, donde interpreta a una mujer euroasiática que droga al protagonista y lo hace rodar. Cuando se estrenó la película, ni siquiera se le atribuyó su papel. Su única actuación, escueta y con un mínimo dialogo se le atribuye a su papel de recepcionista en la psicodélica en "Lady in the Lake".A pesar de los esporádicos autógrafos, que le piden en la calle, sabe de sobra; que nunca será la nueva Lana Turner. El juicio fue letal para ella: la prensa la convirtió en una rubia hermosa, simple y un poco instruida. Un cuento con moraleja, un ejemplo que se les dice a las jóvenes adolescentes para evitar que hagan estupideces. En 1952, en un artículo de la revista Collier's, reveló que después del juicio y sus sesenta días en prisión, había “recibido una sola oferta... que era solo un intento evidente de capitalizar la notoriedad del caso Mitchum. La película cuenta la historia de Ann Lester, una joven huérfana que fue introducida a la marihuana por un traficante de drogas para quien terminó vendiendo después de perder su trabajo debido a su consumo de drogas. Por primera vez, Lila desempeña el papel principal, pero con una demora, de diez años en su premier. Después del film de culto, Reefer Madness (1936) del cineasta Louis J. Gasnier.




Se le ofrece el papel principal en Wild Weed! (1949) de Sam Newfield Esta película de explotación mala y plena de zafiedad, anduvo con dos títulos, convertidos en flyers de puro sensacionalismo kitch: ¡She Shoulda Said No!, y el conocido ¡Wild Weed! Muy pasado de moda y con un aroma anacrónico salvaje. Se tambaleaba como un flan y era el fracaso de todos los implicados en el proyecto. Los Estados Unidos ha avanzado muy rápido, la nueva sociedad tiene otro concepto de la moral femenina. Empero, la desgraciada Lila Leeds no le quedó otra opción. “Lo hice. Estaba arruinada”— le dijo a la revista Collier's. Esta será su última aparición cinematográfica. Deprimida, se hunde y retoma sus malos hábitos. Después de un accidente automovilístico en Sunset Strip, el mismo juez que la condenó unos meses antes le prohibió ingresar en California por incumplimiento de la libertad condicional. Exiliada en el Medio Oeste, comenzó a trabajar en clubes nocturnos, se casó dos veces, incluida una con un músico acusado una vez de robar una estación de servicio para mantener su propia adicción, y viajó de un lado a otro de la prisión. En 1954, fue arrestada en una redada en su apartamento en Chicago. Una agencia de noticias afirma entonces que "la policía encontró suficiente heroína para proporcionarles a dealers de poca monta, como para caerle una buena condena", además de dos niños pequeños en un estado lamentable. En 1955, Leeds testificó ante un subcomité del Senado que su carrera había sido arruinada por la marihuana y la heroína.  Pero el año 1956 fue el final de su abismo: nuevamente el bolso lleno de las papelinas de sugar brown y arrestada por prostitución. Lila Leeds, parecía haber desaparecido de los anales del mundo del espectáculo, hasta que cuatro años más tarde volvió a los Angeles amenazando con escribir un libro revelador que incriminaría a varios peces gordos de Hollywood y contaría la verdad de todo lo incontable de los estudios de la colina de las vanidades. Nunca salió, y desapareció del showbussines, hasta que reapareció veinte años después. Un artículo de Los Angeles Times en enero de 1974 menciona a un joven de 19 años asesinado a puñaladas en un callejón en Melrose place Avenue  (Hollywood), por un vendedor ambulante de la Biblia. Según la investigación policial, el único contacto del joven en Los Ángeles era un pastor que se iniciaba en una pequeña iglesia en Western Avenue, The Spiritual Mission Inc. Laymen's Evangelist (SMILE). La pastora correspondía con el nombre era Lila Leeds. Ahora con 48 años, su cabello rubio, había desaparecido. Había pasado mucho tiempo. Problemas de salud y sin un céntimo tras los pasos de su pasado y de regresó a California. Estábamos en 1966. Había escuchado la llamada de Dios allí y había comenzado a estudiar religión, se había ofrecido como voluntaria para ayudar a las asociaciones evangélicas locales. Una vez que había cantado y contado su transformación; en un predicador con el corte de pelo de Elvis llamado Johnny Barton. “Ven por tu milagro”, decía el anuncio. Todo demasiado previsible, muy propio del oráculo de la vieja Babilonia, aquella femme fatale de Iowa, finalmente cumplió su sueño, acabar como sacerdotisa en un lugar, del que nadie quería recordar. Por no recordar, no se acordaban de los relajantes canutos que se fumaba con el rey de reyes de las espaldas más equiláteras de Hollywood: su querido amigo Bob Mitchum.








                      Dedicado a Chick Corea junio 1941/ febrero de 2021 In Memoriam







Fotogramas adjuntados


Lila Leeeds posando con 19 años
Lady in of Lake (1946) by Robert Montgomery
Green Dolfins Street (1947) by Victor Saville 
Juicío a Robert Mitchum&LilaLeeds
Monrise (1948) by Franz Bogarze
Wild Weed (1949) Sam Newfield     




Bibliografía consultada y recomendada

Bad Girl of Hollywood  The Lila Leeds Story by Lila Leeds Ed. Amazon Kindle Edition (2018)










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