“Martin, Bertolucci y Malle. La Yocasta más fatale del S.XXI es Gretchen Mol”




viernes, 28 de diciembre de 2012







“Edipo, hijo del rey Layo de Tebas y Yocasta, había sido abandonado poco después de haber predicho el oráculo que mataría a su padre y se desposaría con su madre. Abandonado para que muriera, fue encontrado y llevado ante el rey Pólibo de Corintio, que no tenía hijos. Edipo creció así sin conocer cuál era su origen, ni la profecía que signaba su destino. Luego de asesinar a Layo, Edipo marchó en dirección a Tebas y libró a la ciudad de la Esfinge. Éste, le retó a una adivinanza, la cual, se tornó en desgracia para el joven Edipo. Pues, la resolvió. Pero Edipo sería proclamado Rey y contraería matrimonio con Yocasta, sin saber que ésta era su madre. Tiempo después, se desata una plaga y el Oráculo culpa al asesino del Rey Layo, entonces Edipo se da cuenta que fue él quien le dio muerte. Finalmente, Edipo descubre las circunstancias de su nacimiento. Yocasta, horrorizada, se suicida y Edipo, se saca los ojos.” (Apolodoro, Biblioteca 3. 5. 7). Contundente, fascinante y lúgubre historia con la que les ilustro este último post del 2012. El gran Sófocles saca una sabia moraleja; “Ni siquiera aquel que parece más feliz está libre de caer en desgracia”. ¿Qué haría una madre por su hijo? No tengo respuesta a semejante enigma. Sólo sé, que mi madre era hermosa, murió joven y vivió sólo para mi, su hijo. Nunca le pregunté el porqué. Algo de todo esto barruntaba por la cabeza del maestro, Martin Scorsese.
















Decidido a saldar algunas cuentas pendientes con su visión gansteril y viejas epopeyas  de antaño, sin resolver. No se lo pensó dos veces. Lo primero, porque es el cineasta más culto de su generación en EE.UU. Cinéfilo implacable— el Italonorteamericano de Queens, NY— viejo enamorado del Neorrealismo y todas sus variantes. Así, como un incondicional de la Nouvelle Vague. Necesitaba del ingenio de los Winter and Cia para completar su póker del crimen en la televisión que hace cine para la gente con buen gusto, HBO. Lanzó un escorzo sutil al sagaz   D. Terence y Mr. Van Patten, sugiriendo  la idoneidad de la ingenua y juvenal, Gretchen Mol como la  nueva Yocasta de este S.XXI. Un ser con destellos de Mirna Loy — actriz de los felices 20 —  en  aquellas películas de gangsters de W.S. Van Dyke. Y, posteriormente,  la madurez la convirtió en una estrella del melodrama. Todo ello rezumado de un carácter y una belleza cercana a la gélida Joan Bennett en “La fugitiva del los trópicos” (1938). No fue tan fácil su elección ni tan previsible su apuesta. Empero, ¿creen que la deliberación del personaje cumple con unos cánones más cercanos a Wellman o Walsh? No, pero sí. Me explico hay dos mujeres que marcan —empedernidamente— la resolución de la reina Yocasta.













Dos féminas, fundamentales, para entender a la madre Gillian, Yocasta de fatales. La primera, la actriz Jill Clayburth, en aquella obra de culto de Bertolucci: “La Luna” (1979). Y en segundo lugar, la hermosa Lea Massari en la contundente “Soplo al corazón” (1971) de L. Malle. Ahí es donde se evidencia el plus de un director exquisito y espléndido cuando entra en la  resolución de su catarsis personal. Los destinos de las madres citadas  y las pasiones  de sus hijos perdidos por la factoría de ficción  Made in USA más inquietante tienen sus antecedentes. Piensen por un instante la satisfacción, que me ha proporcionado el canal mágico de cable del grupo Time Warner. No sé como decírselo, pero me he enamorado de esta actriz y la serie de TV más hermosa de los últimos ocho años. Un prodigio del arte escenográfico y la narrativa visual en un periodo fastuoso, convulso e innovador como aquellos locos años 20. Siempre me quedaré con un deseo en esta vida. Visionar en la sala central del complejo Kinepolis en la Ciudad de la Imagen algo tan soberbio: la adictiva  Boardwalk Empire. Ya sé que esta frase la repito hasta la saciedad (lo digo y dije de Mad Men) y alguno me dirá si tengo sobredosis Boyerista. No de verdad. Al mediático crítico lo conocí— personalmente— en un Seminario de cine español. No es tan fiero como lo pintan. Y en las distancias cortas evidencia un discurso culto—Tampoco, me llevo ningún porcentaje por hablar bien de HBO. Pero, es lo más cercano al cine de calidad (muchas tramas con las que he crecido). Sin embargo, no es momento para esbozar el frenesí que me produce este fenómeno de ficción y talento, donde el maestro Scorsese se ha redimido de algunas de sus mayores frustraciones.














Mujer dura y tierna  cuando quiere. Pero, esencialmente, luchadora. No eran tiempos, de los que se atan longanizas a las colas de los perros en la América de 1900 y con el Sambenito de madre soltera: la baraja pintaba bastos en su destino. No obstante, se  cultivó de buen gusto, ya que el padre aristócrata ejercía la doble moral del tirano de la vieja Tebas. El  mecenas filántropo de la ciudad. Atisbamos una mujer cuidadosamente, vestida, de hablar dulce, elegante y con esa imagen de Circe distinguida. En el fondo, se divisa cierto poso de modernidad y algunos puristas la ven feminista ¿Por qué, no? El feminismo, inteligente es ser mujer. Tanto tiempo reprimiendo la furia para embaucar a su mayor tesoro; su hijo y solventar el linchamiento del rey sátrapa: el Comodoro. Es curioso cómo el karma vuelve contra ella y lo que más quería, su rey Edipo (Jimmy) acaba en el pozo del oráculo con un tiro en frente. Mención, aparte habría que dedicarle a este maravilloso actor— pura casualidad —, que interpretase un papel memorable en un film de Bertolucci, “Soñadores” (2003) con aromas Nouvelle Vague, en un ménage à trois cautivador. Es en ese periodo—llamémosle— de maceración intelectual, cuando viaja a la universidad de Princeton donde comienza a demostrar su talento y los primeros atisbos de enamoramiento con la juvenal pintora Angela Darmody (futura esposa) y de final desgraciado. El cable conductor se desfasa para crear una nueva anomalía: el toque simbólico.  La tortuosa relación materno-filial. El amor, que reside en los corazones de sus dos protagonistas, y ese código de lealtad que se profesan sus respectivas existencias. Es en realidad, el  nexo simbiótico de una relación estrecha y pleistocena, entre una madre aracnoide y su hijo.












No se opera el pasaje del ente yoico— que diría Freud —atrapado en la fascinación del espejo. Aún más, podemos ver un yo incipiente, primitivo, original, que se angustia ante la fragmentación. La castración simbólica del padre—el ictus—, a quien concibe como el legítimo tirano. Hostil, distante y, en cierta medida responsable de la desgraciada vida  de su madre: cómo es ella y en lo que se ha convertido. Transformada, en la tarántula que teje el mal: una malla donde acabas atrapado.  Ahora, en la soledad del embuste y la desgracia toca bailar con “Sugar brown” en la mansión del ajusticiado déspota, bautizado en burdel sangriento. Ni  las notas de Mendelssohn, ni todo el polvo marrón de Charly “Lucky” Luciano, ni el alcohol de Nucky Thompson. Incesto, homosexualidad, promiscuidad, prostitución, sadismo, masoquismo, bondage y el súmmum de toda perversión, a la carta. Todo vale. Dentro de un plano coherente, en un claro contraste donde el hermetismo parental sale de su cascarón para dejarnos ver una obra maestra de mujer y la caótica Gomorra de los hipnóticos años 20. Yo, JCA, rindo pleitesía y devoción a mi nueva diosa, la reina Yocasta en su Hotel&Lounge de la noctámbula Atlantic City. El prostíbulo más hermoso desde “La pequeña” (1978) del gran Malle y lo siento, de todo corazón, por los Bonellistas. Pero me pone más este lenocinio. Alojando  la simiente del crimen de ese país que me provoca pasión y paroxismo por su idiosincrasia del tejido social más heterodoxo de la galaxia. Sí. Estamos de enhorabuena, Scorsese y su grey nos ha traído a la dueña absoluta de todos los burdeles habidos y por haber. Bendito Edipo que ya estás en los altares. Los que te queremos, reina Gretchen, te saludamos; que los dioses te guarden largos años igual de hermosa.








Dedicado a la primera femme fatale que conocí: mi abuela materna, Dña. Remedios Giménez Marzo (1900-1996)






                 


Bibliografía recomendada:

“Áyax, Las Traquinias, Antígona y  Edipo” de Sófocles Ed. Alianza 2011
“Ensayos sobre la vida sexual y la teoría de la neurosis” de  S. Freud   Ed. Alianza 2011”
“La nueva ficción Made in Usa: HBO y otros canales” por Jon C. Alonso
“Boardwalk Empire” HBO y Sexta TV












     
                   
 

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